Treinta y nueve años y mientras fumo
la vida que ya me bebí ayer veo
el primer colibrí de mi existencia. Y descubro,
no sin asombro,
que me han mentido todo el tiempo,
que las alas sí se ven, que nos han mentido
porque no parece detenido en el aire
sino un borrón difuminado y un anuncio
de que pasa el tiempo y nos borra
como una goma borraría
un pájaro mal dibujado,
un poema tan insulso como este,
una vida que ya, al fin, tuvo
su instante de colibrí.
6.- Lecturas de verano
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Hace 1 día