miércoles, 14 de octubre de 2009

Dos portadas para Dolores Haze.

La ganadora del concurso.





La que a mí me hubiese gustado.

martes, 13 de octubre de 2009

Un cumpleaños feliz de Ted Kooser.

Esa noche me senté junto a la ventana abierta
y leí hasta que desparareció la luz y el libro
no era más que parte de la oscuridad.
Podía haber, fácil, prendido la lámpara
pero quisé cabalgar en ese paso de la noche al día,
sentarme solo y acariciar la página ilegible
con el fantasma pálido y gris de mi mano.

A Happy Birthday
This evening, I sat by an open window
and read till the light was gone and the book
was no more than a part of the darkness.
I could easily have switched on a lamp,
but I wanted to ride this day down into night,
to sit alone and smooth the unreadable page
with the pale gray ghost of my hand.

lunes, 12 de octubre de 2009

Mark Haddon y el autismo nobelistico

Los niños de mi colegio son estúpidos. Pero se supone que no he de llamarlos estúpidos, ni siquiera aunque sea eso lo que son. Se supone que he de decir que tienen dificultades de aprendizaje o que tienen necesidades especiales
(Mark Haddon)

(Un año más el Nobel resulta una sorpresa. Lo dice mejor la revista española Qué leer: un día antes de la entrega “Exactamente tal y como sucediera el año pasado con Le Clézio, Müller ha pasado en las últimas 48 horas de un 50/1 a un 7/1 en las apuestas de la casa Ladbrokes” y hoy “Se cumplieron las previsiones-filtraciones y la escritora rumano-germana se ha llevado el premio gordo de Estocolmo. ¿Qué sabemos de ella? Pues, entre otras cosas, que nació en la región transilvana de Timis en 1953, que emigró a Alemania en 1987 con su marido y que, a juicio de quienes la han leído, es una autora un tanto difícil. Por lo demás, toca visitar las librerías en busca de sus títulos, que viene editando recientemente Siruela”. Ay, la Academia Sueca).

Un autista, un perro y un misterio
“Me llamo Christopher John Francis Boone. Me sé todos los países del mundo y sus capitales y todos los números primos hasta el 7.507”.
Esa declaración de principios es casi el principio de El Curioso Incidente del Perro a Medianoche (Salamandra, 2004), una novela –el primo con necesidades especiales de Holden Caulfield- que no se sabe nunca, entre otras cosas porque el autor nunca lo dice, si está protagonizada por un niño autista o con síndrome de Asperger, un niño que tiene que enfrentarse al asesinato del perro de su vecina, a la “resurrección” de su madre y, en fin, a todo aquello que supone el mundo real.
“Yo no digo mentiras. Madre solía decir que era así porque soy una buena persona. Pero no es porque sea buena persona. Es porque no sé decir mentiras.(…) Y por eso todo lo que he escrito en este libro es verdad”.
Además de la habilidad de Mark Haddon para lograr una voz narrativa totalmente creíble (esa sobreabundancia de conjunciones copulativas, esas repeticiones casi maniáticas), lo más interesante de esta novelita, el diminutivo es por el tamaño, es que la visión que se nos presenta del mundo es cierta, totalmente cierta. Ninguno de los comentarios, ninguna de las visiones está atravesado por el cinismo que da la edad adulta, ni por el desprendimiento de la credulidad. Todo cuanto dice Christopher, que además registra obsesivamente su vida en un cuaderno, es la realidad desnuda, sin artificios.
“Muchas cosas son misterios. Pero eso no significa que no tengan una respuesta. Es sólo que los científicos no han encontrado aún la respuesta”.
El gran problema del protagonista del Incidente es que, al poseer tan sólo su habilidad matemática, bastante desarrollada, por cierto, al enfrentarse a complejidades como el divorcio de sus padres y las mentiras que desencadena o los chismorreos de los vecinos, se bloquea esperando una respuesta que no puede llegar a través de la lógica. Todo, desea, todo debe entrar dentro de un esquema que puede ser un diagrama de flujo, una ecuación de segundo grado o, simplemente un dibujo. Esas interrupciones de la trama, minúsculas, están además perfectamente incluidas dentro de esta por medio de ilustraciones que van desde un par de orangutanes al diseño de los asientos del metro de Londres o, una serie de caritas con expresiones diversas (nada que ver con emoticones).
“El señor Jeavons decía que a mí me gustaban las matemáticas porque son seguras. Decía que me gustaban las matemáticas porque consisten en resolver problemas, y esos problemas son difíciles e interesantes, pero siempre hay una respuesta sencilla al final. Y lo que quería decir era que las matemáticas no son como la vida, porque al final en la vida no hay respuestas sencillas”.
Y, aunque el lector pasa un buen momento acompañando a Christopher en sus pesquisas, la verdad es que el Incidente resulta ser un libro bastante amargo y por partida doble: primero, porque al salir del libro se acepta como dogma ese “no hay respuestas sencillas” y, segundo, porque ni siquiera olvidando todo, convirtiéndose en autistas, se puede evitar que la solución a esa ecuación de la vida sea compleja, más compleja de lo que, parafraseando al Bardo, hay en la mente de nuestros matemáticos.

Un fragmento de Eliot para la edad madura
“Habrá tiempo, habrá tiempo / para preparar un rostro que acepte los rostros que encuentres, / habrá tiempo para matar, habrá tiempo para crear / y tiempo para todas las labores y los días hábiles / que levanten y dejen caer una pregunta en tu plato; / habrá tiempo para ti y habrá tiempo para mí, / y habrá tiempo incluso para cien indecisiones, / y habrá tiempo para cien visiones y revisiones / antes de que tomemos una tostada y té”.

Banda sonora
No tienes que estar asustada, / no debes tener ningún miedo de mí, / ni de todas estas luces apagadas, / porque solamente tienes que subir. // No eres la persona equivocada, / hace tiempo ya que estoy detrás de ti, / así que usa estas alas, / sólo tienes que subir, / nada más subir. (“El coleccionista”, Los Planetas).

martes, 6 de octubre de 2009

De Zbigniew Herbert

Informe sobre la ciudad sitiada

Demasiado viejo para llevar las armas y luchar como los otros-

fui designado como un favor para el mediocre papel de cronista
registro -sin saber para quién- los acontecimientos del asedio

debo ser exacto mas no sé cuándo comenzó la invasión
hace doscientos años en diciembre septiembre¹ quizá ayer al amanecer
todos padecen aquí del deterioro de la noción del tiempo

nos quedó sólo el lugar el apego al lugar
aún poseemos las ruinas de los templos los espectros de jardines y casas
si perdemos nuestras ruinas nada nos quedará

escribo tal como sé en el ritmo de semanas inconclusas
lunes: almacenes vacíos la rata ha devenido moneda corriente
martes: alcalde asesinado por agentes desconocidos
miércoles: conversaciones sobre el armisticio el enemigo confinó a los legados ignoramos dónde se encuentran esto es el lugar de su suplicio
jueves: tras una turbulenta asamblea se rechaza por mayoría de votos la propuesta de los comerciantes de especias de rendición incondicional
viernes: comienza la peste
sábado: se ha suicidado un desconocido inflexible defensor domingo: no hay agua rechazamos un ataque en la puerta este llamada Puerta de la Alianza

lo sé todo esto es monótono a nadie puede conmover

evito comentarios las emociones mantengo a raya escribo sobre hechos
aparentemente sólo ellos son valorados en los mercados foráneos
pero con cierto orgullo deseo informar al mundo
que gracias a la guerra hemos criado una nueva variedad de niños
a nuestros niños no les gustan los cuentos juegan a matar
despiertos y dormidos sueñan con la sopa el pan los huesos
exactamente como los perros y los gatos

al atardecer me gusta deambular por los confines de la Ciudad
a lo largo de las fronteras de nuestra libertad incierta
miro desde lo alto el hormigueo de los ejércitos sus luces
escucho el tronar de los tambores los alaridos bárbaros
en verdad es inconcebible que la Ciudad todavía se defienda

el asedio continúa los enemigos deben ser reemplazados
nada les une excepto el anhelo de nuestra destrucción
godos tártaros suecos huestes del César regimientos de la Transfiguración del Señor
quién los enumerará
los colores de los estandartes cambian como el bosque en el horizonte
desde el delicado amarillo de aves en primavera a través del
verde del rojo hasta el negro invernal

así al atardecer liberado de los hechos puedo pensar
en asuntos antiguos lejanos por ejemplo en nuestros
aliados de ultramar lo sé su compasión es sincera
envían harinas sacos de ánimo grasa y buenos consejos
ignoran incluso que nos traicionaron sus padres
nuestros ex-aliados desde los tiempos de la segunda Apocalipsis

sus hijos no tienen culpa merecen gratitud así que les estamos agradecidos
no sufrieron un asedio largo como una eternidad
a quienes alcanzó la desdicha están siempre solos
los defensores del Dalai-Lama kurdos montañeses afganos

ahora cuando escribo estas palabras los partidarios del pacto
conquistaron cierta ventaja sobre la fracción de los intransigentes
habituales las oscilaciones de ánimo los destinos aún se sopesan

los cementerios crecen disminuye el número de los defensores
pero la defensa perdura y perdurará hasta el final
y si cae la Ciudad y uno solo sobrevive
él portará consigo la Ciudad por los caminos del exilio
él será la Ciudad

miramos en el rostro del hambre el rostro del fuego el rostro de la muerte
y el peor de todos -el rostro de la traición
y sólo nuestro sueños no fueron humillados

lunes, 5 de octubre de 2009

En la XLI Feria del Libro de Aguascalientes

No vayan a la Feria del Libro de Guadalajara. Ahí suben los precios. Aquí, en Aguascalientes, sí que se encuentran ofertas
(uno de los editores de Luvina)

Pocas cosas tan provechosas, y desesperantes, para un lector como una Feria del Libro, sea la que sea y sea donde sea. Siempre es una ocasión de encontrar, reencontrar (sobre todo aquellos libros queridos prestados y nunca devueltos) y de descubrir. Un espacio donde lo único que hay que hacer es repasar las estanterías sin mayor preocupación que la de decidir en qué gastar el poco o el mucho dinero. Y tras un viaje a una feria del libro, la XLI Feria del Libro de Aguascalientes la montaña de libros por leer crece.

Primero, los viejos amigos. George Steiner en The New Yorker (FCE / Siruela) de, obviamente, George Steiner es unas de esas recopilaciones, medio interesantes, medio tramposas que aprovecha el tirón del nombre del autor para ofrecer, apenas una muestra mínima, pero jugosa, de los bastantes artículos que aparecieron a lo largo de los años en dicha revista y que, además, repite varios textos que ya habían aparecido en otras recopilaciones. Lecturas de mí mismo de Philip Roth es también una recopilación, en este caso de entrevistas y artículos en los que el maestro usamericano habla de sus novelas y su modo de escribir, dejando entre otras perlas de sabiduría, en este caso de la entrevista de la Paris Review, “Las novelas proporcionan a los lectores algo que leer. En el mejor de los casos, los escritores cambian la manera en que los lectores leen. Considero que esa es la única expectativa realista. También me parece del todo suficiente. Leer novelas es un placer profundo y singular, una actividad humana apasionante y misteriosa que no requiere más justificación moral o política que el sexo”.

Rodrigo Fresán, al que los misterios de los cajones de rebajas le otorgaban el mismo precio a todas sus novelas sin importar el tamaño, con su Vidas de Santos promete unas cuantas horas de lectura de un autor interesante que parece empeñado en ser el mejor escritor posmoderno usamericano escribiendo en español. Y, al otro lado del espectro o quizá no tanto, Desde mi Cielo, la primera novela de una escritora siempre prometedora que narra la llegada al cielo de una joven, catorce años, Susie Salmon, asesinada, que desde el paraíso relata, mientras se va acostumbrando a su nuevo “hogar”, como se va desarrollando la vida sin ella, como sus padres siguen con la esperanza de hallarla con vida y el vecino asesino en borrar todo rastro del crimen.

Poca poesía, pero, eso sí, muy barata. Las ediciones de Lumen, dispersas, una aquí, otra diez libros más adelante, y bien escondidas entre novelas históricas y manuales de superación personal, ofrecen varias sorpresas más que interesantes. Oración antes de nacer de Louis Macneice, que dice injustamente en la contraportada que es “traducido ahora por primera vez al castellano”, propone el descubrimiento de una poética bastante interesante de la escritura en inglés del siglo XX y que muestra en su comedimiento una mirada serena sobre el mundo y sus pequeños misterios. Más curioso resulta Y una sed de ilusiones infinita que es una auto antología de Rubén Darío elaborada apenas unos meses antes de su muerte; es decir, un nuevo medio de acercarse al gran modernista en una lectura de su obra elegida, no desde la tradición ni desde la academia, sino desde el conocimiento y una visión cercana. Y, también antológica, pero esta vez de W. H. Auden, es Canción de cuna y otros poemas donde siempre resulta un placer volverse a encontrar los versos de uno de los poetas fundamentales del siglo XX en inglés: “ojalá yo, compuesto igual que ellos / de Eros y polvo, / atormentado por la misma / negación y desesperanza / muestre una llama afirmativa”.

Y, a falta de un par de viajes, la Feria del Libro es también ocasión de encontrar lecturas para esos placeres, más ociosos y culpables, como son, como pueden ser, el ajedrez y el indie. Teen spirit. De viaje por el pop independiente, antología de textos que combina en su título, como un noviazgo casi perfecto, a dos íconos de la música de los años noventa, Nirvana y Los Planetas, y que planeta un repaso a todos los íconos de la música popular de los últimos años, conjugando erudición y buena pluma a cargo, la mayoría, de los redactores de la imprescindible Rock de Lux. Y para los ajedrecistas un recuento de las partidas del campeonato de 1972 entre Boris Spasski y Bobby Fisher que, aunque crónica se lee como si fuera una novela, con un argumento enrevesado y siempre con giros sorprendentes.

Banda sonora
Pero mis palabras se las habrá llevado el viento / y no habrá servido de nada todo el esfuerzo. / O bien no queda nadie en el futuro para hacerlo / y Kang es el señor de todo el universo, / y tiene a la antorcha humana / en un bloque de cemento. / Ni siquiera la alianza / ha podido detenerlo. / Y se acaba la película / y los malos van venciendo. (“Que no sea Kang”, Los Planetas)

martes, 29 de septiembre de 2009

El mismo poema de Yannis Ritsos

en dos traducciones.

Detrás del olvido
Lo único sólido que de él quedó fue su chaqueta.
La colgaron allí, en el armario grande. Fue olvidada.
Se pegó al fondo, detrás de nuestras ropas de verano, de invierno,
- nuevas cada año, para nuestras necesidades nuevas -.
Hasta que,un día, llamó nuestra atención - puede que por su color extraño,
puede que por su anticuado corte -. Sobre sus botones
había tres imágenes, iguales y redondas:
el muro del fusilamiento, con cuatro agujeros,
y alrededor, nuestro remordimiento.
(Juan Ruiz de Torres)

Debajo del olvido
LO único concreto que quedó de él, fue su chaqueta.
La colgaron allí, en el gran armario. Fue olvidada,
apretada en el fondo por nuestras ropas , de veras
- no, de invierno, cada año, nuevas para nuestras necesidades.
Hasta que un día nos llamó la atención, puede que por su extraño color,
puede por el corte de la pasada moda. Encima de sus botones,
quedaban tres paisajes circulares de forma parecida:
el muro de la ejecución con cuatro agujeros,
y en torno nuestro remordimiento.
(Anónima)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Las apuestas para el Nobel

No hay muchas cosas en las que todo el mundo esté de acuerdo pero todos, creo, se dan cuenta de la importancia del premio Nobel. (…) No tengo un sentido muy claro de qué significa eso del logro personal. Amo los libros y he escrito algunos.
(Saul Bellow en su discurso de recepción del Premio Nobel en 1976)

Como todos los años, los ingleses, tan dados a las apuestas (tanto que La vuelta al mundo en 80 días es una apuesta) han lanzado como siempre el reto del Nobel. Cualquiera puede apostar por su candidato en la página oficial de la casa Ladbroke. Las cosas por ahora van así, con los diez primeros autores ordenados no por calidad ni orden alfabético, sino por los favoritos según el dinero apostado por ahora.

Las apuestas de lectura
El primero de la lista, como los últimos años, es el israelí, escribe en hebreo, Amos Oz que presenta una sociedad contemporánea de oriente próximo con una lucidez, que toma partido antes que por una facción de las involucradas por la libertad y la responsabilidad de cada uno. De entre sus obras destaca, por la claridad con que exhibe, y explica, los conflictos, su autobiografía, Una historia de amor y oscuridad. Para comenzar a descubrirlo, junto a su novela costumbrista y realista, Las mujeres de Yoel, hay, además, dos fascinantes libros de ensayo publicados en Siruela que son de una profundidad intelectual extraña entre los escritores contemporáneos, uno sobre literatura, La historia comienza, y un asombroso estudio pacifista titulado Contra el fanatismo.
Y, en segunda posición, la propuesta radical política y genéricamente de todos los años, Assia Djebar, una escritora de la que se sabe muy poco, pero de la que se dice que es “el seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen, que en 1956, durante la huelga de estudiantes argelinos en París, escribió su primera novela, La Soif. Y que El amor, la fantasía, Sombra Sultana, Grande es la prisión y El blanco de Argelia, todas ellas publicadas en español por ediciones del oriente y del mediterráneo, forman parte de un Cuarteto argelino en el que la autora recorre la atormentada historia de Argelia y se recorre a sí misma”.
Dos autores radicalmente diferentes ocupan el tercer y el cuarto lugar. Luis Goytisolo, la apuesta en lengua española, que propone una escritura difícil, concentrada en sí misma que bebe directamente de la dificultad barroca y de las estructuras contemporáneas de la novela, tiene desde su primer libro de cuentos, Las afueras, fácilmente encontrable en los botaderos de cualquier gran superficie, una trayectoria que, aunque lenta, lo ha consolidado como una de las escrituras más originales en español. Joyce Carol Oates es, de la lista, la autora prolífica y polígrafa, y aunque bastante de su obra, especialmente la poesía, falta de encontrarse en castellano, tiene dos o tres obras que son fácilmente conseguibles como Un jardín de delicias terrenales, la espeluznante La hija del sepulturero, El primer amor o el libro de cuentos, Matrimonios e infidelidades.
Del siguiente candidato en las apuestas, Philip Roth, ¿hace falta decir algo más que ojalá este año sí? De él hay dos o tres obras fundamentales que deberían ser leídas por grupos de edades: para adolescentes, El lamento de Portnoy; para la edad madura, Deudas y dolores, y para lo que ahora se llama “adultos en plenitud”, Patrimonio, la parte de autobiografía que tiene que ver con el padre del autor.
La apuesta poética, que lleva ya varios años en la lista, es Adonis del que, siguiendo el adagio pessoano de que los poetas no tienen biografía, basta citar un poema, “Celebración de la Realidad” en el que dice “Por alto y radiante que sea el deseo / no puede tocar el cuello del sol. // La realidad es la flor más marchita / en el jardín de las palabras. // Realidad: sueño que no visita / ni hace amistad / más que con los párpados durmientes. // A veces el cuerpo parece un árbol / cuyo más bello fruto, el sueño, / no se puede recoger. // No hay diálogo entre el fuego y el agua: / un abrazo / hasta extinguirse. // La realidad / en la que se han convertido los caminos de la derrota / es la única / que conduce a los caminos de la libertad. // El olvido tiene una guitarra / en la que el recuerdo toca / sus calladas tristezas”.
Cierran la lista, del sexto al décimo puesto, los candidatos eternos representantes, cada uno, de diferentes modos de escritura que van de la lusofilia italiana de Antonio Tabuchi, Sostiene Pereira, una novela breve que mezcla realidad y ficción de un modo magistral, el, sobre todo ensayista y triestino, Claudio Magris que en Danubio hace un viaje interior y exterior, en muchísimas, pero siempre interesantes, páginas que son una de esas lecturas que llaman siempre a la relectura. Y el de moda Haruki Murakami que jamás ha vuelto a la altura de su Crónica, y el evasivo Thomas Pynchon que parece que en su última novela ha escrito algo destinado a ser un best seller.
Suerte a todos porque ya se sabe que esto es una lotería. Que, como siempre, ganará alguien que no está en esta lista.

Banda sonora
“Podemos irnos juntos lejos de este mundo tú y yo. / En un viaje por galaxias infinitas hacia el sol. / No queda nada que prolongue mi parada / en este mundo ni un solo minuto. // Tú y yo de viaje por el sol / en una nueva dimensión./ ¿Qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo? / ¿Que estar siempre juntos tú y yo?” (“De viaje”, Los Planetas).

viernes, 25 de septiembre de 2009

Adios, Rolando Mix.

Ha fallecido Rolando Mix Toro.

"El día 11 de septiembre de 1973 el extremista Rolando Mix se encontraba en Chile...". Estas palabras quedaron recogidas en un recorte de prensa tras el Golpe de Estado perpetrado por los colegas del general Augusto Pinochet. Rolando Mix. Se le buscaba para matarlo.
"Basta con que cinco personas te abran los brazos para que encuentres tu lugar en el mundo".

PÉTALO FRESCO
Te llevo en mí como una lámpara encendida.
Luz de pétalo fresco y transparente,
a su través se ve emerger el olor oculto
entre el rumor del viento, que lo transmite.
Me llega a mí como aliento de claveles,
como el pistilo asomado de la fucsia,
sonriente como el clarín y sus argucias,
para atraer al colibrí de tornasoladas plumas,
alas de regocijo, revoloteando en torno
de tu figura tenaz, siempre latente.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El hombre que casi conoció a Michi Panero (N. V.)

Él lo explica mejor que nadie (la entrevista completa con Nacho Vegas aquí o, en el papel, en Anake el domingo pasado).
“El hombre que casi conoció a michi pandero”, esos coros shalalalalá y ese efecto final “a la bunbury” en medio de una de las letras más espeluznantes de Nacho Vegas. ¿La alegría de saberse perdedor?
¿Tú crees que el personaje de esa canción se considera un perdedor? ¡Pero si se lo ha pasado de puta madre! Bueno, eso dice él… Yo no lo sé.
Es hora de recapitular
las hostias que me ha dado el mundo.
Hoy querrán oír mi último adiós.
Bien, poco a poco van llegando
y yo los recibo en batín.

Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.

Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar
y cuando digo no es no.

Fracasé una vez, fracasé diez mil
y aún así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoy
y por lo bien que habita el mundo.

¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...



Y no me habléis de eternidad.
No me habléis de cielos ni de infiernos más.
¿No veis que yo le rezo a un dios que me prometió
que cuando esto acabe no habrá nada más?
Fue bastante ya ...

Nunca fui en nada el mejor,
tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.
Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,
es que me voy a morir
y cuando digo voy es voy.
Lo he pasado bien,
y casi conocí en una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás
soñaríais en mil vidas.

¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...

Dejadme preguntar: ¿Es esto el final?
Y si es así, decid: ¿Me vais a extrañar?
¡Veo que asentís pero yo sé que no!
Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia;
consideré insensato procrear.

Y diréis de mí que soy
un viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,
y cuando digo bien es bien.
¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.

¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas) Shalalaralalá ...
Muy bien niñas.

¡Y unos me llaman chaval
,y otros me dicen caballero!
¡Alguno declinó mi oferta para hablar!

¡Yo una vez tuve un gran amor,
pero si he de ser sincero
dije "no" en el altar,
y cuando digo no quiero decir que no!

He bebido bien, y casi conocí en una ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad
y por lo bien que habita el mundo.

¡Escuchad, os lo diré cantando!
(Viejo) Shalalaralalá ...Hasta nun ... ca ...
PD1: Por una coincidencia (con Jorge Pedro) los dos pensamos en esta canción. Y sí, la tocaremos en tu funeral, junto con "All the tomorrow parties" y "Music is my radar". ¿Alguna otra petición?
PD2: ¡Qué facil es pasar de la felicidad a la desesperación ante la estupidez humana en un segundo! ¿Por qué no nos dejan en paz de una vez, maldita pandilla de envidiosos?
PD3:
Y no tendría que estar hablando de estas cosas
si tú estuvieras esta noche por aquí.
Se terminó mi presupuesto para drogas
y ha terminado lo que tengo que decir.
Y yo aquí sigo buscando
a quién resuelva mis problemas con la justicia
,que para mí es degradante
que mi destino esté regido por estos cerdos fascistas.
(Los Planetas, por supuesto).

sábado, 19 de septiembre de 2009

Algo sobre poesía

Antes de escribir el poema, / con el lápiz en la mano / y el silencio hecho palabra, / me pregunto a quién demonios / interesa si este mar / ya no es azul ni si mi vida / de hoy es la que antes era
(Ana María Navales)


Con A.

Puede parecer un chiste malo o una boutade demasiado fácil, pero en estos tiempos de desastre económico, moral (sobre todo de la moral gubernamental) y personal, sólo la poesía puede salvarnos. Ya hace tiempo, Holderlin, el poeta loco, el que acabó creyéndose Scardanelli, el que se alejó quién sabe si voluntariamente, lo propugnaba: “¿para qué poetas en tiempo de penuria?”. Y es precisamente ahora cuando más necesitamos a la poesía.

Habitar poéticamente el mundo.
El precepto rilkeano es claro, drástico, lapidario. Y acertado. La misión, no del poeta que solo otorga un nuevo sentido a las palabras de la tribu sino de todos, es habitar poéticamente el mundo; pero qué pocos pueden hacerlo. El mundo se les ha otorgado a los poetas con una maldición. No recibir nada a cambio. Ya lo escribía hace tiempo José María Valverde, precisamente uno de los traductores de Rilke al español, en uno de sus poemas propios, "¿Que nos darás, Señor, en recompensa a nosotros los poetas / que no podemos gozar el mundo sino cantarlo?" (cito de memoria). Nada. Cumplir con el dictum del poeta alemán tiene un precio alto. Y no sólo para quien escribe sino para aquel que quiere construir algo trascendente más allá del propio espacio y del tiempo en que le ha sido dado vivir.
El poeta está condenado a luchar contra el tiempo, obligado a construir un artefacto verbal que sea, a la vez, presente, verdaderamente presente, y que sea eterno, “más duradero que el bronce”. Y es, como anota Derek Walcott un “algo” que “no se rige por el tiempo lineal; es, por su belicosidad o su sumisión, enemigo del tiempo; y también es, cuando es sincero, el vencedor del tiempo, no su siervo”. Es, en su propia contradicción, una de las realidades más difíciles, una de las artes que mayor dedicación necesitan y en la que, entre la sobreabundancia textual, hay que encontrar ese texto que saque al lector del tiempo y de este tiempo de penuria.
Haga el lector una prueba : poner una mano sobre la piedra, sobre cualquier piedra, y sentir el tacto nuevo que tiene, diferente al piel, diferente al del roce o al del golpe. Pero es una sensación nueva que ha de disfrutarse en silencio, interiorizándola. El poeta, sin embargo, nunca habrá de disfrutarlo, porque precisamente lo que tiene que hacer es buscarle palabras, no limitarse al silencio que, y no es un juego de palabras sino una afirmación, es su propio límite. Y, aunque suene demasiado metafísico en estos tiempos posmodernos y mundanos, en el discurso de ingreso de Chillida a la Academia, aunque escultor, explicaba perfectamente la aspiración del poeta: "hay mil maneras de decirlo, pero sólo una". De ellas la mil son fáciles de escribir (de ahí “escribir es fácil), pero la una, la única, la necesaria, es difícil, verdadera y sinceramente difícil, complicada. O, para mayor desgracia, imposible.
El poeta, por ende, siempre está solo, otra de las desventajas del oficio. Y aunque el alemán angélico hablaba de la pareja cuando escribía que se debe ser “guardián celoso de la soledad del otro”, estaba definiendo tal vez el empeño con el que se debe entregar aquel que aspire a ser verdaderamente poeta. Y es otro escritor, dramaturgo y poeta, uno de los renovadores de la escritura del siglo pasado y cuyo legado aún no se ha terminado de asumir, Samuel Beckett, el que propone de la manera más sencilla posible, la descripción del camino a seguir: “Fracasaste en el intento. No importa. Vuélvelo a intentar. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”.

Un arte poética
Explica, siempre que sea sincera, la necesidad de trascender a través de la palabra. Uno de los poetas más desconocidos de las últimas generaciones de la escritura en español en la península, Leopoldo Alas Mínguez, que no sólo coincide en nombre con Clarín sino que es su nieto, explica esa verdad en su “Poética”: “En los tiempos que corren, salvo si tengo miedo, / prefiero estar sin preguntarme nada. / No importa dónde quedan los días que han pasado / ni entender si es eterna la vida, breve o larga. / Lo único que pido son sentimientos claros / y ver la luz del sol cuando despierto. // Comprendo que se va estrechando el cerco / y que el azar me tiende inesperadas trampas. / Los sueños no me alteran porque sé que son vanos / y olvidar me libera de penosas jornadas. / En mañanas oscuras, pocas veces al año, / me cubro con la sábana y lloro por los muertos”.

Banda sonora
No pienso olvidarte, / ya no hay nada más que tú. // Cada día que pasa de largo / cada cita, cada abrazo, cada cual mejor, / aquella película, / aquella ridícula expectación por nuestro amor. // Quiero que al menos comprendas / por qué me cuesta decirlo, / porque te llevo tan dentro / que hasta me olvido yo mismo de ti. (“Desde hoy en adelante”, La buena vida)

viernes, 18 de septiembre de 2009

unos cuantos poemas

de a. en "Foja de Poesía".
Aquí.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Blogs que pudieron ocurrir

Mi querido Gustavo, torpe al teclear, me han enviado el link a un blog que solo tiene dos entradas en cuatro años pero que suscribo totalmente.
Vayan y conozcan el blog que pudo ocurrir:
y de regalo, una entrevista a Roth en español: aquí.

martes, 15 de septiembre de 2009

HY habla de Aguascalientes

Según sus propios apologetas, los yoyos son neomoralistas, de altos estándares, y aunque no son innovadores son perseverantes.
¿Su meta? Quitar todo lo que los separe de ser “Yo mismo”. Todo.
Una vez alcanzado, comienza la autopromoción infatigable vía congresitos, MySpace, Facebook o YouTube.
No tienen vida, obra o, siquiera, carrera. Tienen campaña.
Ya nacieron sin dios o causas aunque aparentan. Pero siguen siendo antropo-crédulos y cuando buscaron en qué creer, encontraron su imagen.
El gran problema de los yoyos es que no innovarán n@d@. Ni su literatura, tecnología o investigación serán significativas: lo único que los yoyos desean es hacer más cómodo su mundito. No crean: adaptan. No aportan: se apropian.
Infatuados de sí mismos, nada harán por el mundo.No dejarán huella. Será como si no hubieran existido.

De Land of the Living de Sam Shepard

(en el New Yorker de esta semana)

- ¿Qué es lo que ha cambiado exactamente?
- Ahora tomo Xanax.
- Lo sé, - dice. –Pero, ¿qué es lo que te hace más amable que antes de que tomaras Xanax?
- Bueno, no soy tan desagradable, ¿no?
- Ahora no.
- No. Quiero decir, no pienso en mí como un tipo que se enoje con facilidad, un tipo mal encarado siempre.
- No dije que enojaras con facilidad.
- En fin.
- Por decirlo en una palabra. Digamos que no sueles dejar tu personalidad aparte para volverte platicador.