jueves, 15 de abril de 2010

José Hierro

DON ANTONIO MACHADO TACHA EN SU AGENDA UN NÚMERO DE TELÉFONO

Borra de tu memoria
este número de teléfono.
2-6-8-1-4-5-6.
Táchalo en tu agenda.
Si ahora marcaras este número que no puede escucharte,
nadie respondería. Este número sordomudo:
2-6-8-1-4-5-6.
Borra, olvídalo, tacha este número muerto:
es uno más, aunque fue único.

Las hojas de tu agenda tienen más tachaduras
que números y nombres.
Ya quedan menos a los que llamar;
apenas quedan números y nombres que te hablen
o que te escuchen: 2-6-8-1-4-5-6.
Haz todo lo que puedas para que se disuelva en tu memoria:
destrúyelo, trastuécalo:
8-6-2-4-1-5-4,
rómpele el ritmo que le correspondía:
4-5-2-6-1-8-4,
ya no lo necesitas,
no necesitas esos números, esos nombres o sombras.
2-6-8-1-4-5-6:
«¿Está Leonor?»
Y suponiendo que alguien te responda,
será otra voz la que responderá.
Baraja el número, confúndelo, desordénalo.
Así: 1-4-2-5-6-8.
«¿Está Guiomar?»
Baraja números y nombres, barájalos,
sobre todo los nombres:
«¿Está Guionor?» «¿Está Leomar?»
                                                                        Silencio.
Olvida, tacha, borra, desvanece
esos nombres y números,
no intentes modelar la niebla.
resígnate a que el viento la disperse.

¡Colinas plateadas...!

miércoles, 14 de abril de 2010

Lo decía Nacho Vegas...

"hay días en que valdría más / no salir de la cama".
Pero Kubrick y a. lo explican mejor.

martes, 13 de abril de 2010

Una ópera egipcia

O sea, una obra maestra.
Puede que te guste, puede que no.
Pero indiferente, indiferente, imposible: prueba esto.

lunes, 12 de abril de 2010

Falta un día

El 13 de abril de 1204 la cruzada saqueó Constantinopla...

.
El 13 de abril de 1921 se constituyó el partido Comunista de España...

El 13 de abril de 1931 se fundó el Granada Club de fútbol...

El 13 de abril de 1970 un tanque de oxígeno explotó en el Apolo XIII...

El 13 de abril de 2010 ve la luz el octavo álbum de Los Planetas..."UNA ÓPERA EGIPCIA"

domingo, 11 de abril de 2010

Breve tratado de la pasión

-¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cuánto?

-Tu casa. Esta noche. Gratis.

(conversación entre el príncipe de Joinville y Rachel Felix)


 

Sólo hay dos opciones al sufrir una desilusión amorosa: olvidarla o regodearse en el fracaso, ya sea propio o ajeno, regodearse en como otros triunfan donde uno fracasa. Y, además de mil canciones, siempre hay un libro que pueda hacerlo por el lector. Breve Tratado de la Pasión (Lumen, 2009) es, sobre todo para evitar ir de un lado a otro, de un libro a otro, el volumen perfecto para ello. Un libro que, a pesar de su título que suena a ensayo sesudo y complicado, es, sobre todo, únicamente, una recopilación de cartas y poemas entre amantes, o de amantes despechados a su contraparte, que nos recuerda la pasión, precisamente, que nunca alcanzaremos.

Como explica la cuarta de forros, los editores "queríamos un libro ameno pero sin frivolidades y pedimos a Alberto Manguel que pusiera su talento de lector al servicio de la pasión amorosa". Y, Manguel, ya conocido, sobre todo, por Una Historia de la Lectura y el Nuevo Elogio de la Locura, hace, exactamente, lo que se le pide y pone su biblioteca y sus conocimientos al servicio del lector, más ocupado o menos leído, para ofrecerle ejemplos, de todos los siglos y todas las latitudes, de casi todos los tiempos y de casi todas las latitudes, para que confronte, compare, enfrente, o lo que tenga que hacer su pasión con la de, por ejemplo, Chateaubriand, Chejov, Shigenari, Silvina Ocampo, Joyce (con, es justicia decirlo, su cartas menos escatológicas), Celan en correspondencia y no con un poema, Whitman escribiéndole a muchachos, Abelardo, el genialmente acertado Gil de Biedma, Atwood, Auden o, menos conocido como autor de cartas dignas de cualquier antología de correspondencia, Mozart.

La ventaja de un libro como Breve Tratado de la Pasión es que, en estos tiempos de prisa y poco tiempo para la lectura, no obliga, para nada, al lector a leerlo seguido o a marcar donde terminó la lectura o a aburrirse al encontrar un pasaje ya conocido. Como los grandes libros de poemas, como esa sinfonía de Los Planetas, hace que cada instante, cada línea sea de reconocimiento o envidia o anhelo. Y más al saber que, en la mayoría de los casos, como buena correspondencia, no fue escrita para nosotros sino únicamente para su destinatario y que somos nosotros, aprendices siempre de ese infinito y variado juego del amor, quienes nos asomamos buscando indiscreciones y trucos no falso pero tampoco originales. Sirvan los tres ejemplos siguientes y el, directo y a veces efectivo, epígrafe.


 

Happy Ending

"Aunque la noche, conmigo, / no la duermas ya, / sólo el azar nos dirá / si es definitivo. // Que aunque el gusto nunca más / vuelva a ser el mismo / en la vida los olvidos / no suelen durar" (Jaime Gil de Biedma).


 

De poeta a poeta

"Amo vuestros versos con todo mi corazón, señora Barret, y no es una ligera carta de elogios la que pretendo escribir ni, de cualquier otro modo, un súbito reconocimiento de la evidencia de vuestro genio; he aquí una graciosa y natural conclusión parta el asunto: desde el día en que leí por primera vez sus poemas, la semana pasada, me divierte bastante recordar cómo estuve dándole vueltas en mi cabeza a lo que debía ser capaz de contarle acerca del efecto que tuvieron sobre mí pues en el primer arrebato del placer pensé que debía abandonar mi costumbre de gozar pasivamente, cuando gozara de verdad y justificar mi admiración, ¡tal vez, incluso, como un leal compañero de oficio, intentar encontrarle defectos y hacerle así un servicio del que sentirse orgulloso en adelante!" (de Robert Browning a Elizabeth Barret).


 

Dice Chopin

"¡Quién sabe las baladas, las polcas, tal vez un concierto entero, que han sido engullidas para siempre por tu re bemol mayor! No puedo imaginar lo que podría haber sido, ya que no he compuesto nada durante un tiempo tan largo, inmerso como estaba en ti y el amor. Obras que podrían haber visto la luz se ahogaban en tu pequeño y dulce re bemol mayor, ¡o sea que estás repleta de música y fecundada con mis composiciones! (…) Ah, se me ha ocurrido un nuevo nombre musical para el pequeño re bemol mayor. Podríamos llamarle tácet (expresado en notación musical por —). Te lo explico: ¿acaso no es una pausa, un agujero en mitad de la melodía? Entonces esa palabra es un término musical bastante apropiado para el pequeño re bemol mayor".

La sorpresa es que Chopin el de las delicadas composiciones para piano se refería, según la nota integrada en el texto, al sexo de su amada con esa delicada figura musical del re bemol mayor, que en el piano es la tecla negra que se encuentra entre las blancas do y re.


 

Banda Sonora

I regret how I said to you / 'Honey, just open your heart', / when I've got trouble even / opening a honey jar. / And that's, right there, / is where we are. ("Good intentions paving company", Joanna Newson).

viernes, 9 de abril de 2010

Vera Pavlova, recién traducida al inglés

A Remedy for Insomnia

Not sheep coming down the hills,
not cracks on the ceiling—
count the ones you loved,
the former tenants of dreams
who would keep you awake,
once meant the world to you,
rocked you in their arms,
those who loved you . . .
You will fall asleep, by dawn, in tears.

jueves, 8 de abril de 2010

Dos de Arlette Luévano

La serie completa, aquí.

VII
Hay niebla en mis rodillas
un cansancio elemental
de ave migratoria
obligada al sedentarismo

VIII
Suelo ser un hombre apagado
cuando no una mujer leve
en implosión

Tengo la marca de haber conocido el amor                   un lunar azul

y bajo el resguardo de las entretelas
una víscera oscura   palpitante
reposa con el ritmo escalonado
y la voz aguda
de quienes extrañan al mar

 
 

La ausencia de las olas rompe en mi frente

martes, 6 de abril de 2010

Jorge Fernández Granados

Nadie va a salvarnos.

Ni el amor, ni la fe, ni la palabra.

Nadie va a saber que fuimos tantos

embarcados en el haz de la ternura,

angustiados y desnudos,

errantes y remotos.


 

Nadie hablará por nadie.

A cada quien se le rompe el alma

con sus propios días mal escritos

o se le seca la espiga del mundo

cuando apenas la roza con sus manos.


 

Nadie va a defendernos

de la querella del silencio

ni a amarrarnos el nudo de la vida

o de los zapatos. Nadie

va a lavarnos de noche el corazón

con las gotas apuradas del sueño o del cariño

para aliviarnos del rudo, misterioso animal

que ama y carga nuestro nombre por el mundo.


 

Nadie va a salvarnos

de morir siempre a destiempo

prematura o viejamente agradecidos de lo simple,

aguerridamente tristes, y juntos, en la muerte.


 

(…)


 

Nadie va a salvarnos.

Nadie va a saber que lo sabemos.

lunes, 5 de abril de 2010

Un fragmento de Luis García Montero

(en Nexos de este mes)

Es como cuando salgo de mí mismo.
después de haber nadado entre dos aguas
incluso en la bañera.
Dejo la ropa sucia a los pies de la silla,
una cama deshecha,
los platos sin lavar,
toallas en el suelo, y en el cuarto de baño
un espejo con niebla
donde está todavía
el desnudo sin piel del impostor
que ahora sale a la calle,
y saluda a los otros,
y atiende a quien le llama por su nombre.

Todo es raro y difícil
como sentirse Luis, como vivir en el segundo
izquierda de la noche,
ser español o estar enamorado.

Tal vez nos vamos de nosotros mismos.
Pero queda una luz, un grifo abierto,
la sombra de una puerta mal cerrada.

PD: en los países de habla inglesa, culpen a Eliot, se celebra en Abril el mes de la poesía. La intención es subir un poema al día a partir de hoy (durante el mes, claro). Pero con mis conexiones quién sabe.

sábado, 3 de abril de 2010

El oro ensortijado

Generar nuevos significados, nuevas lecturas, nuevas interpretaciones.

(Jorge Mendoza Romero)


El Oro Ensortijado tiene un subtítulo, "poesía viva de México", que admite una doble lectura: una antología de poetas vivos y una antología de poesía vital. Pero la labor de los cuatro antólogos (Mario Bojórquez, Alí Calderón, Jorge Mendoza Moreno y Álvaro Solís) es, sobre todo y principalmente, la de ofrecer una opción estética en un volumen que se presenta desde el principio no tanto como una selección, que lo es, sino como una afirmación de lo más cierto que hay en cualquier lector, el placer. Por eso afirma Alí Calderón en su texto introductorio que "obedecemos en esta antología (…) a lo más íntimo y sincero: el gusto. Esta reunión de poetas parte del gozo de leer poesía". Una parte de las reseñas y críticas sobre El Oro Ensortijado hablan, en lugar de lo que hay entre las páginas, de precisamente todos aquellos autores que no están "representados" y que podrían estar. Leer así, presupone una idea que Bojórquez rechaza en las primeras páginas al escribir que este libro "se rebela ante la idea del uso de la antología como vehículo de legitimación de un discurso o de sus implicaciones sociológicas". Ambos puntos, el placer y la posición, se encuentran explicitados en dos frases de la introducción de Jorge Mendoza Romero: "no se trata de universalizar nuestra experiencia subjetiva de lectura. Lo que no impide defender una posición". Bajo esas premisas debe, pues, leerse El Oro Ensortijado, como "una antología que se sostenga, además, por un gusto honesto y una idea de la poesía".

Ordenados por fecha de nacimiento, entre Alí Chumacero (1918) y Alí Calderón (1982) se encuentran poetas que representan en sí mismos una línea de vitalidad, de ahí la afirmación del subtitulo, en la poesía mexicana de este siglo. Asombra, y es raro en otras antologías recientes, encontrar en esa coincidencia diferencias estilísticas entre los poetas. Conviven tranquilamente en las páginas, y en la mente y corazón de quien lee, la densa escritura de Claudia Posadas con el experimentalismo de Gerardo Deniz, la siempre irónica poesía de Héctor Carreto con la siempre impecable de Tomás Segovia. Y así podrían continuarse los ejemplos, buscando parejas de escritores de extremos, sino opuestos, al menos, bastante alejados.

Elegir de entre toda esa nomina que presenta El Oro Ensortijado es complicado y cada lector ha de tener la antología de su antología. Lo único que cabe hacer es leerla con la misma propuesta que fue escrita, dejándose llevar por el placer del descubrimiento o, en la mayoría de los casos, por el redescubrimiento. Los nombres para el lector habitual de poesía son conocidos, aunque nadie esté exento de una que otra sorpresa. Los poemas, en su selección, representan alguna que otra sorpresa. Esta antología es más que una simple nómina, un intento de posicionamiento o la afirmación de un triunfo estético, una constatación de la diversidad de propuestas, maneras y modos que caben dentro de la palabra poesía o Poesía. Una poesía que quiere enlazarse en esa tradición que comenzó con Francisco de Terrazas que "fundó la otra poesía y escribió / el primer verso del primer soneto: Dejad las hebras de oro ensortijado…".


Una toma de postura

"Creemos en la poesía de la pasión, en la que nace de la combustión de los huesos, como quería el Jerezano. Creemos profundamente en la poesía que estremece, que hace sentir algo más allá del tedio, que emociona. Creemos igualmente en la poesía que deleita, en aquella que sobresale por la autoreflexividad, es decir, por su cuidado formal, esa poesía que a través de la técnica y el oficio alcanza el donaire y la delicadeza de expresión" (Alí Calderón).


Paseando por Palacio de Gobierno,

un amigo, extranjero, se asombraba de los murales y pedía un poema. "Merecen", decía, "un poema largo, épico. De esos que ya no se escriben". Qué buen momento y qué gran regalo sería que alguien reeditara "Lección de historia patria ante un mural revolucionario" de don Víctor Sandoval que contiene, aunque eso debe quedar a gusto de cada lector, algunos de los mejores versos del maestro: "Aquí nace la luz y aquí termina; / pero su resplandor se eleva y no declina. / Y aquí estamos nosotros, asomados / hacia el paisaje y la verdad, cercados / por el verso en tumulto del poeta…".


Banda Sonora

Adiós a los días de fiesta, a los telediarios y a las caracolas. / Adiós a las ruedas de prensa, los falsos robados y las amazonas. / Adiós a los trajes de baño, los viajes pagados, los sitios de moda. / No habrá más copas de yate, tirar las botellas, dormir a deshoras. ("El cumpleaños de Ronaldo", La Costa Brava).

miércoles, 31 de marzo de 2010

Felicidades

a.

Un fragmento de Claudia Posadas:

Dame el átomo atanor donde nazca otra sustancia y otras sean las células de nuestro nombre invisibles y fosfóricas aguas infinitas y lustrales santo Arcanum del que brota la conciencia que nos es debida santo Grial donde surge al fin la Advocación bajo la cual nos resguardamos bendito Azoth donde la rosa que un Ser de Estrella y un Ser un astro y emanar-permanecer como los astros uncidos en su propia aura todos entramados todos

y un video (o dos o tres):



(en zaragoza y en el df)

Como moro soy más moro.
Como cristiano, cristiano.
Como bueno soy más bueno.
Como malo soy más malo,
soy más malo que el veneno.

Después de haberme llevado
toda la noche de jarana,
después de haberme llevado,
me vengo a purificar
debajo de tu ventana
como si fuera un altar.

Ya no me asomo a la reja
que me solía asomar,
ya no me asomo a la reja,
me asomo a la ventana
que hay en la soledad,
que hay en la soledad.

No sé si me iré a Ubrique,
o me iré a Grazalema,
no sé si me iré a Ubrique,
o a Alcalá de los Gazules,
o a Alosno que es mi tierra,
no sé si me iré a Ubrique.

De oro barcelonés
un anillo te prometo,
de oro barcelonés,
si dices por la mañana
ese que canta quién es,
por la noche en tu ventana.

Ya no me asomo a la reja
que me solía asomar,
ya no me asomo a la reja,
que me asomo a la ventana
que hay en la soledad,
que hay en la soledad.

lunes, 29 de marzo de 2010

Yevtushenko y otras notas sobre poesía

Romper el círculo vicioso de ilusiones y crímenes sólo puede hacerlo la exquisitez de comprensión de la vida. Y a esta exquisitez se arriba precisamente con la poesía.

(Yevgueni Yevtushenko)


 

Adiós, Bandera Roja (FCE, 1997) de Yevgueni Yevtushenko es uno de esos libros que combina una exquisita labor poética con un imperativo moral: decir siempre la verdad. Una verdad que resume en su defensa de la poesía con unas conmovedoras palabras: "Hoy todos somos testigos de un complot mundial / de la vulgaridad triunfante contra la exquisitez. / Pero si la vulgaridad es inmortal, también es inmortal / la resistencia contra ella".


 

A pesar de que el poeta ruso fue durante su época, no tan lejana, una superestrella no sólo de la poesía, con recitales de más de veinte mil personas, entre ellos uno en Chile con Pablo Neruda, sino también del cine, como director y como actor, hoy Yevtushenko está ciertamente olvidado. En la época de la rapidez y la vida virtual, un poeta que propone la lentitud ("El mal del siglo es la prisa / y el hombre, secándose el sudor de la frente, / se mueve por la vida como un peón acosado / cuando se encuentra fuera del tablero") y el amor a la tierra (a todas "Me gustaría / nacer en todos los países / tener pasaporte / para todos" y a la propia "que no descanse mi cuerpo / ni en la tierra francesa, / ni italiana, / sino en la tierra rusa, amarga, / en una colina verde, / donde por vez primera / me sentí todo el mundo") ha de ser a fuerza un poeta poco comprendido.


 

Una poesía la de Yevtushenko que en momentos se convierte, literalmente, en oración cuando expresa en "Conversación con Dios" en unos versos que no podían ser más adecuados para estos tiempos (y, lamentablemente, para todos): "Dios conceda que no nos ensucie el poder, / que no seamos falsos héroes / y nos conceda la riqueza, de ser posible, / pero sin robar. // Dios nos conceda la ancianidad / sin ser devorados por cuadrilla alguna, / sin ser víctima ni verdugo, / ni señor ni mendigo".


 

Una oración de W. H. Auden

"Y, ahora, roguemos a la intención de quienes detentan alguna desgraciada partícula de autoridad, roguemos por todos aquellos a través de quienes tenemos que sufrir la tiranía impersonal del Estado, por todos aquellos que investigan y contrainvestigan, por todos aquellos que dan autorizaciones y promulgan prohibiciones, roguemos por que no consideren jamás la letra y la cifra como algo más real y más vivo que la carne y la sangre… y haced, Señor, haced que nosotros, simples ciudadanos de esta tierra, no lleguemos a confundir al hombre con la función que ocupa. Haced que tengamos siempre presente en el espíritu y en la mente que de nuestra impaciencia o de nuestra pereza, de nuestros abusos o de nuestro temor a la libertad, de nuestras propias injusticias, en fin, ha nacido este Estado que tenemos que sufrir para perdón y remisión de nuestros pecados". (de Canción de Cuna).


 

Un consejo de Shostakovich

"Shostakovich, que estaba a mi lado y escribía sin cesar en su libreta de notas abierta sobre las rodillas, me cuchicheó con desasosiego: / -Tengo mi método, Yevguni Alexandrovich, para no aplaudir. Aparento que escribo estos grandes pensamientos. Gracias a Dios, todos ven que tengo las manos ocupadas", escribe Yevtushenko.


 

Un número muy especial

La Gaceta del Fondo de Cultura Económica dedica su número de enero de 2010 a la poesía con el hermoso título de "Poesía en el Fondo" cuyo índice es una selecta selección de autores que van del siempre impecable Chumacero al (aquí no tan) vanguardista e. e. Cummings, de la directa Szymborska a la más desconocida Feli Dávalos, de la sonora profundidad de Cuesta a la de Deniz en página opuesta. Y así hasta completar con Pacheco, Sor Juana, Pita Amor, Zaid, Pound, Mallarme o Sarduy un número que puede leerse como una antología mínima cuyo único criterio es la altísima calidad de cada texto sin importar lengua, época o estilo. Es decir, un verdadero modo de acercar al lector a la poesía ofreciéndole tal variedad que resulta casi imposible que algo no le llegue.


 

Sobre las lecturas de poesía

Dana Gioia daba seis consejos en mayo de 1991 en su ya mítico artículo "¿Importa la poesía?". De ellos, hay tres que siempre conviene tener en la mente. Parafraseados y acortados vienen a ser los siguientes. Primero, cuando los poetas leen sus poemas, deben también leer poemas de otros autores para que la celebración sea de poesía y no de una poesía. Cuarto, cuando un poeta compila antologías debe ser escrupulosamente honesto al incluir solo poemas que admire. Quinto, los maestros de literatura, especialmente en secundaria y preparatoria, deben preocuparse más de la vivencia, de la lectura, que del análisis.


 

Banda Sonora

Como soy medio tonto nunca me entero. / Nunca me entero / ni de las seguiriyas ni de los tientos. / Lo que tú me decías ahora lo entiendo/ Ahora lo entiendo. // Solo puedo decirte cuanto lo siento ("Yo le estoy pidiendo a Dios", Los Planetas)

lunes, 22 de marzo de 2010

¿Carta o poema?

No importa. La última carta de la Dickinson.
Little Cousins:

Called back.

Emily.
Banda Sonora: Adiós, Alex Chilton.

sábado, 20 de marzo de 2010

40 Barcos de Guerra y Henry James

Para Andrés Cisneros de la Cruz,

por su "multipakera" generosidad.


Influir en la calidad del día, esa es la más elevada de las artes.

(Henry David Thoreau)


40 Barcos de Guerra (edición independiente, 2009) no es una antología a pesar de su subtítulo "Antología de Poesía y sus editoriales". Tampoco es una compilación a pesar de su tamaño, más de 160 poetas, a pesar de su volumen, más de 600 páginas, y, sobre todo para quien quiere cargarlo para ojearlo (mejor el azar de la lectura que el orden con un libro así), a pesar de su peso, casi un kilo y medio. 40 Barcos de Guerra es, hay que decirlo alto y claro como le gustaría a sus participantes, una necedad, en el sentido que el diccionario de la RAE da al necio "terco y porfiado en lo que hace o dice", y una necesidad.

En realidad, no son cuarenta barcos, las editoriales independientes de poesía, sino cuarenta y dos las que unieron esfuerzos para ofrecer, a razón de cuatro poetas por embarcación. Cuarenta y dos proyectos que el lector perdido en la provincia, y más en esta tan apática con todo proyecto que no sea el suyo propio, difícilmente encontraría de otra manera. En total, 168 poetas que con sus altibajos, poemas y escritores de calidad junto a otros de no tanta y algunos, quienes tendrá que decirlo quien entre a este volumen, de muy poca, demuestran, precisamente en esa diversidad, además de en calidad en modos y maneras distintas, en formas y temáticas a veces radicalmente alejadas, que lo más necesario en estos tiempos, de estéticas y asuntos demasiado semejantes, es ofrecer al lector el mayor abanico posible y que la última palabra la tenga este.

La nómina, representativa, en su mayor parte, ofrece varios de los nombres que siempre, en mayor o menor medida, con trayectoria más o menos larga, han estado en la escena menos favorecida del país, nombres que aparecen en encuentros, en revistas, en ediciones de difícil encontrar. Como señala Enrique González Rojo en el Exordio, poniendo el dedo en las mismas llagas en que lleva ya años desde aquellos "Prolegómenos a una sociología de la mafia literaria", este modo de seleccionar "se contrapone tajantemente al modo petulante y narcisista de las antologías tradicionales". Idea que reafirma, desde una óptica más general, Adriano Rémura en la Presentación, cuando escribe, con algo podía aplicarse a cualquier antología, "un libro es en sí un concepto, un rigor, un breve universo que entrega el discurso: desde el título hasta la conclusión, y en el caso antológico los criterios, son los que determinarán su carácter".

Ediciones Arlequín, Cantera Verde, Literalia Editores, Letras de Pasto Verde y VersodestierrO son, si hubiera que destacar alguna, ya que la labor, diferente en cada uno de los casos es la misma, la difusión de la poesía y de los poetas, las editoriales que marcan un ritmo constante, con trabajo, con dedicación en los márgenes de la, sea lo que sea, literatura bendecida por el poder, así con minúscula para no darle tanta importancia. Hay otras, más desconocidas, que merecen, por la calidad de los elegidos o la promesa en la introducción individual que tiene cada uno de los proyectos editoriales, que merecen ser buscadas (labor a la que ayuda enormemente el hecho de que al final venga un directorio de todos los involucrados y una dirección de correo).

¿Los nombres? Eso que sea responsabilidad, y hay de todo para elegir, de quien se acerque a este volumen tan necesario. Una apuesta, tan personal como lícita sería cualquier otra, incluiría, a vuela pluma aunque con el placer de la relectura, a Juan Carlos H. Vela, Claudia Barrueto, Isolda Dosamantes, Bruno Montané, Blanca Estela Roth, Jorge Posada, Anuar Zuñiga, Javier Moro, José Pulido, Mario Islasáinz, Andrés Cisneros de la Cruz y Adriana Tafoya que une a su poesía haber tenido la idea de esta necesaria y necia publicación.


Cita Alfred Kazin

en su ya clásico ensayo sobre el realismo usamericano (En Tierra Nativa. Interpretación de medio siglo de literatura norteamericana, FCE, 1993) a Henry James. Primero en The Art of Fiction: "La única razón de la existencia de una novela es que trata de representar la vida". Después, cuando el propio James se corrige a sí mismo en el Atlantic Monthly: "No depende de nosotros, hasta ahora, discutir si una novela debiera ser un fragmento de la vida o una estructura levantada sobre un castillo de naipes, pues aún no nos hemos decidido sobre si eso puede describir la vida en general".


Banda Sonora

He got his photo in the news, / but he had to suffer their abuse. / He led them on now he must go. // Where's Bill Grundy now? / Where's Bill Grundy now? // Poor Bill Grundy! ("Where's Bill Grundy now?", TV Personalities / Los Planetas).