lunes, 14 de septiembre de 2009

Dickens lo dijo mejor

Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos, fue una edad de sabiduría, fue una edad de estupidez, fue la época de creer, fue la época de la incredulidad, fue la estación de la luz, fue la estación de la oscuridad, fue la primavera de la esperanza, fue el invierno de la desesperanza, lo teníamos todo delante de nosotros, no teníamos nada delante de nosotros, íbamos derecho al paraíso, íbamos derecho en la otra dirección. En resumen, aquellos años fueron como el presente.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Un retraso y una buena noticia

(Esta columna estaba prevista para el sábado pasado, pero una de esas coincidencias -tomistas, rilkeanas o lo que sea- la hizo aparecer el día de la gran noticia).
Si estaban así antes de que las conociera, habría que preguntarse qué las atrae. Si es él quien las hace así, entonces no me queda sino que pida perdón.
(Laura V. Díaz)

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero no es un libro a mitad de camino como querría su autor (“una duplicidad indudable en mí: me siento a la vez médico y naturalista; yme interesan en el mismo grado las enfermedades y las personas”) sino un libro precisamente de, al menos, dos caminos, el clínico y el literario. Leer a Oliver Sacks es leer una historia, no un historial, clínico y un verdadero cuento que, si no fuera porque se sabe de su realidad, clasifica dentro del surrealismo.
En una de las conversaciones con pacientes, son veinte casos los que reseña, se resume perfectamente el espíritu que anima el libro, y toda la “practica” de Oliver Sacks. “Sí, eso dijo. ¿Pero ha visto usted alguna vez una histeria como ésta? Plantéeselo fenomenológicamente…, considere lo que ve como un fenómeno auténtico, en el que su estado corporal y su estado mental no son ficciones, sino un todo psicofísico. ¿Qué es lo que podría dar este cuadro en que tanto la mente como el cuerpo parecen minados? No es que pretenda ponerle a prueba -añadí-. Estoy tan desconcertado como usted. Jamás había visto ni imaginado una cosa así…”. Todo es parte del paciente, mente y cuerpo, lo visible y lo invisible, lo que pasa y lo que no pasa, la historia y lo que cuenta la historia, ese todo psicofísico.
Frente a otros libros de semejante calado, del anecdotario de guerra de Victor Frankl a los fundamentales y teóricos textos de Fromm, el libro de Sacks se encuentra en una zona que lo convierte en atractivo por su multiplicidad de lecturas. Lo que cuenta está en algún sitio entre líneas o, tal vez, dentro del lector que se ve enfrentado a su propia realidad en la “enfermedad”, así, entre comillas, de quienes son, simplemente, diferentes.
Sacks coincide con Ivy McKenzie al que cita diciendo que “el médico no se ocupa, como el naturalista, de una amplia gama de organismos diversos teóricamente adaptados de un modo común a un entorno común, sino de un solo organismo, el sujeto humano, que lucha por preservar su identidad en circunstancias adversas”. Todos los “protagonistas” de este libro son, antes que casos de manual médico, son humanos, como lo es el lector. Y es ahí donde radica gran parte del interés de un libro nada especializado para lectores interesados en establecer ese dialogo con el otro que es la medicina y, también , la literatura.
Algunos textos breves, minicapítulos dentro de algunas de las divisiones del libro, podrían entrar perfectamente dentro de la Antología del humor negro de André Breton como por ejemplo “Dedo Fantasma”: “Un marinero perdió en un accidente el dedo índice de la mano derecha. Durante cuarenta años le persiguió el fantasma intruso de aquel dedo rígidamente extendido, como estaba cuando lo perdió. Siempre que acercaba la mano a la cara temía que el dedo fantasma le sacase un ojo. Contrajo luego una neuropatía diabética sensorial grave y perdió toda sensación de poseer dedos. El dedo fantasma desapareció también”.
Pero, al fin y al cabo, además de una lectura de “pasión humana y talento literario”, por algo está publicado en Anagrama, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero es un constante recordatorio de que el lector es humano y se debe reconocer “también en esa condición quintaesencial de la enfermedad, [la de que] los animales contraen enfermedades pero sólo el hombre cae radicalmente enfermo”.

De todos los poetas griegos
Es difícil elegir uno. Pero para los días de alegría es bueno tener un poeta que recuerde que la vida no es siempre alegre, que nada dura y que como se ha sido se será. Escribe Kavafis en “La Ciudad” lo siguiente: “Dijiste: ‘Iré a otra ciudad, iré a otro mar. / Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta. / Todo esfuerzo mío es una condena escrita; / y está mi corazón - como un cadáver - sepultado. / Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo. / Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire / oscuras ruinas de mi vida veo aquí, / donde tantos años pasé y destruí y perdí’. // Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares. / La ciudad te seguirá. Vagarás / por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo / y en estas mismas casas encanecerás. / Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes- / no hay barco para ti, no hay camino. / Así como tu vida la arruinaste aquí / en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste”. (Traducción de Miguel Castillo Didier).

Banda sonora
Jose y yo sólo somos enfermos, / pero es que nunca tuve una enfermedad más dulce, / así que por ahora seguiremos. // Jose y yo también / podemos saltar, podemos crecer, / porque ella y yo / sabemos lo que hay que hacer, / sabemos lo que hay que hacer. // Las olas lentamente / se acercan a la orilla. / Y quiero estar con ella / el resto de mi vida. (“Jose y yo”, Los Planetas)

sábado, 12 de septiembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

Lorie Moore habla

VIDICH
You’ve said that a short story is like a mad, lovely visitor with whom you spend a rather exciting weekend. How would you characterize working on a novel?

MOORE
I think I’ve referred to a novel as a job. But it can also be much more fantastic than that: an alternative universe you enter through concentration and writing. But of course it’s difficult to set your life up to accommodate an alternative universe, which is why writing one can take a long time.
(en Narrative la entrevista completa; en HC, supongo, pronto completa)

jueves, 10 de septiembre de 2009

jeroglífico

é é é é
é é
é é é é
é é
é é é é

Días de alegría son estos

1) El descubrimiento, gracias a a., de Inger Christensen.

2) El anuncio de la publicación en El Celta Miserable de las plaquettes de:

Ricardo Esquer.
y sin embargo estar aquí
frente al espectador lector que ya puede marcharse
cola de su propia mirada
de por sí escurrimiento
por las grietas imperceptibles en la realidad
viejo muro cayéndose discurso tras discurso
ladrillos conocidos
nada nuevo
salvo que le habla un trozo de basura
objeto separado de sí mismo
precisamente por lo que trata de decir
por las palabras utilizadas para decirlo

Circe Vela.
Ahora mismo
destrozaría la casa
correría
escaparía
entre los automóviles de las avenidas
llegaría contigo
te aventaría a la cara
las palabras
el poema
en un enjambre de fuego
mas nadajamásnadie
hará que se disuelva en esta noche
el escozor –el corazón-de lo ya dicho.

y, last but not least, Arlette Luévano.
En su jardín es de noche. Ahí la oscuridad llega luchando contra la luz salvaje que nunca se rinde. Nadie gana esa batalla sino estrellas tenaces que pueblan el cielo en enjambres estridentes, y las brujas verdes que explotan como fuegos de artificio.
Es un paraíso macabro, donde el pincel invade los pliegos con secreciones de esteros policromados, memorias de siglos descompuestos.
El pasto es un mosaico de brotes glaucos, livianos, sicalípticos. Los pies de mi hermana exceden su tacto y lo sobrepasan en su oscuro andar de nube henchida de lluvia.
Rosadas plantas de tallo grueso crecen golpeándose unas a otras. Al llegar a su máxima altura, cercana a mi talle, coronan su cresta con una flor aguda y luminosa, sus tallos se llenan de manchas como ventanas y no he querido saber quiénes habitan esas extraordinarias construcciones, pues seguramente serán seres diminutos de grandes dentelladas.
Mi hermana se mece en el columpio que detiene el único árbol del jardín. Ese árbol es de la misma vieja hechicería que la luna. Árbol y luna se guardan gran devoción. Vuelven los brazos uno al otro y tararean juntos la melodía con la que baila el viento. Pequeñas quimeras de fortunas indescifrables crecen donde las hojas nunca han existido.
Mi hermana se guarda en el columpio. Así la recuerdo. Descalza y sonriente, con las trenzas flotando en el vaivén del juego. Mirando cómo el destino se escribe en unas manos menos blancas, en unos ojos menos anhelantes.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

martes, 8 de septiembre de 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Cómo despertar?

No sé la respuesta.
Pero una de las maneras más hermosas de hacerlo es en la planta alta de una casa enorme, con el sol entrando a través de los visillos transparentes, habiendo dormido junto a un cuerpo desnudo al que no se ha tocado, con una mujer hermosa sonriendo en el sillón y el pelo recién lavado, con el tiempo deteniendose apenas un instante (la calle sin ruido, la lluvia suspendida, silencio en el mundo).
Y ella dice: "Te prepararía un café, pero no te quiero tanto". Sonrié. "Y además no tengo cafetera".
(Bryan Thomas en el New Yorker de esta semana)

viernes, 4 de septiembre de 2009

Un buen día

Es aquel en que se confirma que Los Planetas vienen el día 21 de septiembre al lunario.
Primero, el video original.

1) ¿Qué hacen Los Planetas jugando golf?
2) ¿Qué hacen unas señoritas tomando helados y teniendo un picnic en un campo de golf?
3) ¿Por qué se pone el J a conducir un cochecito de golf?

Después la encantadora versión con dibujitos

Encantador.

Uno con fotitos.

Flojo, pero con los cuatro millones de rayas al natural.

Para celebrar el viaje a México: en Argentina en directo.


En el homenaje a Jesús Ordovás, uno de sus primeros valedores.


Como jugando Palabras Arriba.


Allá nos vemos todos.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Bunbury dice

No conozco a nadie / que mienta como tú / con tanta disciplina / precisión y sinceridad.
Te ganaste tu lugar / con ingeniosa ingenuidad.
La manzana está podrida / creíste a la serpiente / mala suerte / no hiciste caso / es lo que querías.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Preparando el concierto de Vegas

(sí, ella es la que tenía un grupo llamado Cristina y los Subterráneos)
(¿a poco no se ven sexies fumando los dos a la vez?)


¿Y quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de ti,
quién permanecerá por aquí en las horas bajas?
Y cuando sientas que el suelo comienza a crujir a tus pies,
cuando duelan el hambre y la sed, ¿cómo te sobrepondrás?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?

Y dime cuántas podrías llegar a contar
antes de que decidas dejar de contar las noches que pasan.
Y cuando suba la fiebre y el cuerpo te tiemble
y no seas quién ni a gritar mi nombre, ¿cómo te arreglarás?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?

Tal vez no sea hoy, ni mañana, ni al otro,
pero bien lo verás, todos un día te olvidarán.

¿Y quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de ti,
quién permanecerá por aquí para verte caer?
¿Quién vendrá con el alba y quién al atardecer,
y ante todo pregúntate quién querrá hacerlo por las noches?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí que mire por ti cuando falte yo?
¿Y dime adónde irás y qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y dime quién por aquí cuidará de ti cuando falte yo?

¿Y adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Y quién por aquí cuidará de ti cuando falte yo?
¿Adónde irás, qué es lo que harás cuando no esté yo?
¿Serás feliz aquí, o no?



("Autoayuda" del disco "Desaparezca aquí")

martes, 1 de septiembre de 2009

Algo anda mal en el mundo

cuando en la lista de "Rolling Stone" (edición española) la lista dice cosas así:

7. Joaquin Sabina ‘19 días y 500 noches’
8. Los Planetas ‘Una semana en el motor de un autobús’

En fin.

Por cierto, la bronca no es que Los Planetas estén en el octavo puesto (hay un par de discos mejores, entre ellos, 'Encuentro con entidades') sino que Sabina (oh, dios) esté por encima de J y compañía.

lunes, 31 de agosto de 2009

La vida sigue igual

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
(Jaime Gil de Biedma)

Definitivamente
Parece confirmarse que este invierno
Que viene, será duro.

Adelantaron
Las lluvias, y el Gobierno,
Reunido en consejo de ministros,
No se sabe si estudia a estas horas
El subsidio de paro
O el derecho al despido,
O si sencillamente, aislado en un océano,
Se limita a esperar que la tormenta pase
Y llegue el día, el día en que, por fin,
Las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
Mientras leo entre líneas el periódico,
Me he parado a escuchar el latido
Del silencio en mi cuarto, las conversaciones
De los vecinos acostándose, todos esos rumores
Que recobran de pronto una vida
Y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
Hombres y mujeres que en este mismo instante,
Con el primer escalofrío,
Han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
Por su fatiga anticipada,
Por su ansiedad para este invierno
Mientras que afuera llueve.

sábado, 29 de agosto de 2009

Terry Pratchett, Vitězslav Nezval y (as usual) los planetas

Cuando un día que usted sabe que es miércoles comienza como si fuera un domingo, algo anda muy mal en alguna parte.
(John Wyndham)

La ciencia ficción es un género, o subgénero, al que le pueden aplicar perfectamente esas palabras que, en su sentido más amplio, incluyen casi cualquier obra literaria. Aunque, y eso no es sino una muestra de la diversidad de este tipo de escritura, todo puede entrar dentro de ella. de las fantasías apocalípticas de mundos en que el humano es una especie en supervivencia a la lógica científica de ciertas novelas y cuentos de Asimov, de la recreación completa de un mundo, incluyendo religión y costumbres, de Dune a obras como las de Ursula K. Leguin, una de las más destacadas escritoras en un género tan marcadamente masculino.
Terry Pratchett logra en sus delirantes novelas y especialmente en Imágenes en acción que el lector olvide la absurda irrealidad de su “Mundodisco” para reflejarse, a través del humor, en su creación. La sátira es la base de sus novelas y lo que ocurre en el mundo imaginario creado por Pratchett no es sino un reflejo exagerado de aquel en el que vive el lector. Las sociedades de magos, los vendedores de salchichas callejeras, el estudiante que vegeta eternamente en la universidad y, en esta, el mundo del cine son objeto de burla del escritor que utiliza la ciencia ficción como medio de explicación de la “realidad” (entre comillas como quería Nabokov).
Imágenes en acción narra las aventuras de Víctor Tugelbend, estudiante de magia que para seguir en la universidad y aprovechar la herencia de su tío estudia para sacar siempre la misma calificación, 84, que, por un hechizo por la pantalla plateada, el nuevo invento de los alquimistas, que no es sino lo que conocemos como cine, se lanza a, no podía ser otro lugar, Holly Wood, así separado, donde quiere triunfar aunque no sabe hacer nada de nada. Allí su destino se cruza con el de una “actriz” que ha llegado hasta el pueblo que está en una costa inhóspita, donde no hay más que sol, arena y un montón de magos.
El problema, además de que los encargados de hacer los carteles anunciando las cintas no tienen el más mínimo dominio de la ortografía, es que, como corresponde a un invento de un mundo dominado por magos y alquimistas, las imágenes en acción no son mentira, no son una ficción, sino que afectan al mundo real. Primero a los actores que, de repente, como a nadie se le ha ocurrido inventar el sonoro pierden en pleno rodaje la voz y tienen que comenzar a comunicarse mediante pizarritas semejantes a los intertítulos del cine mudo y después, al estilo de Woody Allen, la vida en la pantalla y la vida en “Mundisco” hasta que un perro, mágico y bastante parlanchín, tiene que hacerse cargo de la situación.
Una mención especial merecen sus notas a pie de página que intentan que el lector comprenda un poco más “Mundodisco” y que contienen explicaciones como “Todos los enanos, sean del sexo que sean, tienen barba y llevan ropajes muy pesados. Sus rituales de cortejo consisten principalmente en averiguar, con delicadeza y disimulo, de qué sexo es el otro enano” o esa maravilla de la lingüística aplicada que es “El idioma de los trolls incluye 5.400 palabras diferentes para decir ‘roca’, y una para toda la vegetación, desde el musgo hasta las secoyas gigantes. Desde el punto de vista de los trolls, si no te lo puedes comer, no vale la pena ponerle nombre”.

Un poeta checo
Vitězslav Nezval es, por antonomasia, según su traductora, el poeta checo surrealista. Experto en haikus y poemas breves y saltarines, cuando se lanza a los poemas de largo aliento logra retratos humanos llenos de amargura y desesperanza como “Edison” que comienza diciendo “Nuestras vidas son tan tristes como el llanto / Una vez al anochecer salía del casino un joven jugador / Fuera nevaba sobre las custodias de los bares / el aire era húmedo pues se aproximaba la primavera / pero la noche temblaba como la pradera / bajo los golpes de la artillería estelar / que escuchaban sentados en mesas cochambrosas / bebedores inclinados sobre vasos de alcohol / mujeres medio desnudas con vestidos de plumas de pavo real / melancólicas como el atardecer // Pero había allí algo grávido que aplastaba / la tristeza la añoranza y la angustia de la vida y la muerte” (traducción de Clara Janés).

Banda sonora
Y sé / que no habrás dejado casi nada en pie. / Y si queda algo que se pueda salvar / lo vas a destrozar. / Y a mí ya me da igual, / yo ya estoy en otra parte. (…) Y yo/ protegiéndome de esta radiación / con mi nuevo traje / del más duro metal / que pude encontrar. / Así que me da igual / dónde vayas esta noche a reclutar / a tu nuevo general. / No le deseo mal, / que le pongan una estatua. (“Anuncio para coches”, Los Planetas).