Aquí está la luna que pide quedarse lo suficiente como para que las nubes se me lleven volando.
Ya llegó mi hora. No tengo miedo a morir.
Y mi voz que habla de amor se apaga poco a poco.
Y ella le llora al tiempo (oh tiempo) conforme suena el reloj.
Espérame en el fuego.
Y ella llora en mi hombro y camina hacia la luz llena de pena
Bebe, sí, un trago de vino.
Puede que mañana, amor, ya no estemos aquí.
Y cae la lluvia y creo que ha llegado mi hora.
Me recuerda todo ese dolor que al fin puedo haber dejado atrás.
Espérame en el fuego…
Y siento que ahogan mi nombre.
Ese que fue tan fácil de aprender, tan fácil de olvidar con este beso.
No tengo miedo a irme y este irme se va tan despacio.
(y de regalo:
27.- Sirenas, leones y otros encuentros inesperados, de Jacinto Antón
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Salamandra publicará *Sirenas, leones y otros encuentros inesperados*, de *Jacinto
Antón* , una nueva y brillante recopilación de crónicas sobre viajes...
Hace 1 día
1 comentario:
De culto,,la leyenda crece y crece.
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