martes, 30 de noviembre de 2010

(Inédito. Poema enterado del silencio de las cosas)

Una pequeña obra maestra.

Pero para leerlo, aprieten aquí.

Síndrome del nido vacío

Mi caso es el siguiente: Un día llegaron estos pájaros y se acomodaron aquí, en mi cabeza. Eran inicios de primavera y pensé que tal vez era la costumbre en estos lugares. Pero los días corrieron y los pájaros no parecían resueltos a moverse, por el contrario, pronto llegué a escuchar trinos de diferentes tonos sobre mí: eran polluelos. No me malinterprete, era lindo despertar por las mañanas con su canto a pesar de lo fastidioso que resultaba ir siempre envuelta en plumas. Usted puede pensar que estoy loca. No vengo aquí a tratar sobre ese tema. Sino a que remedie mi depresión. Verá, es invierno. Y ahora todos ellos se han ido.

(Valeria Gascón en el número 27 de Shandy)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Pastoral Americana de Philip Roth y Valeria

¿Y qué tiene de malo la vida de los Levov?

 (Philip Roth)

 
 

La única diferencia entre una buena novela y una obra maestra, además de un par de palabras en la portada, es que la obra maestra es universal, que afecta, conmueve o hace reflexionar a cualquiera que se acerque a ella con disposición de buen lector. Sea cual sea su protagonista, por más alejado del lector que esté, hay algo que obliga a salir de modo diferente a como se entró. Pastoral Americana de Philip Roth cumple esa premisa. Durante más de quinientas páginas retrata, a partir de lo que imagina un Zuckerman más omnisciente que nunca, la vida del Sueco Levov, judío, de Newark, estrella del deporte en la secundaria y exitoso empresario de guantes de señora en la madurez. Pero, y he ahí la maestría a la que hasta ahora sistemáticamente se le ha venido negando el Nobel, cumpliendo la premisa que el propio autor pone en boca de uno de uno de sus personajes, un pintor: "crear una expresión personal de temas universales entre los que figuran los constantes dilemas morales que definen la condición humana". Es decir, una literatura semejante en todo, excepto en su realidad, a la vida.

El Sueco Levov siempre hace el bien, siempre piensa en lo mejor para todos, para su esposa, para su hija, para su padre, para su hermano y, a semejanza del protagonista, también judío, de la última cinta de los Cohen, el mundo rechaza sus elecciones. El gran dilema de Levov es el mismo, cada uno con su circunstancia, del lector. Casi existencialistamente la vida que se despliega ante los ojos del lector ejemplifica, al estilo rothiano de no juzgar sino describir, lo complicado, no tanto de las relaciones humanas, sino de la repercusión que todas y cada una de la acciones tienen sobre el resto de las vidas, sobre la propia, sobre las cercanas, sobre aquellas que pueden parecer ajenas.

Pastoral Americana es, sobre todo, la constatación de una verdad ineludible expresada del modo más directo posible por Levov: "Si lo que me estás diciendo es que no he hecho lo suficiente…, debo decirte que… nadie, nadie hace nunca lo suficiente". La constatación de que el fluir de los acontecimientos, eso que a veces se llama vida y a veces historia, es siempre superior al individuo, superior y, al mismo tiempo, condicionado por este. El Sueco sabe qué hacer y cómo hacerlo, es un modelo para su generación, aunque no puede evitar el hundimiento, en su contra, o así lo piensa él, del mundo que ha conocido y quiere mantener. Levov no puede evitar que su linda hija tartamuda se convierta, primero en una terrorista y después en jainita, que su esposa, miss New Jersey, pase una larga temporada en el manicomio, que sus amistades lo sean sólo por la apariencia externa, por lo superficial que hay en él. En definitiva, Levov, aunque él no lo sabe, está equivocado. Y no por la falsedad de sus creencias sino por los actos a que estas le obligan, por los actos a los que su propia conducta obliga a los otros. O, como resume Roth, para el Sueco ya "no había ninguna ilusión a la que pudiera seguir aferrándose a fin de mitigar cualquier sorpresa que surgiera a partir de entonces".


 

¿Qué es la Pastoral Americana?

"Sólo se reunían una vez al año y en el terreno neutral, exento de religión, de la festividad de Acción de Gracias, cuando todo el mundo come lo mismo y nadie se escabulle para comer cosas curiosas, ni torta de patatas ni pescado relleno ni hierbas amargas, sino sólo un pavo colosal para doscientos cincuenta millones de personas, un pavo colosal que los alimenta a todos. (…) Es la pastoral americana por excelencia y dura veinticuatro horas" (P. R.).


 

El tatuaje de Valeria

Valeria es joven todavía, pero ya lo suficientemente madura como para saber que un tatuaje dura toda la vida. Valeria quiere tatuarse una frase en la muñeca, una frase de la que no vaya a arrepentirse nunca, una frase que, pase lo que pase en la vida, siempre sea cierta. Valeria sabe demasiado como para no saber que hay pocas verdades inmutables. Sabe que su tatuaje estará para siempre y lo acepta porque es una de esas verdades para siempre. Llegará al local, higiénico, con una edición gastada de una novela comprada de segunda o tercera mano. La abrirá en la página trescientos y antes de extender su brazo solamente le recordará al tatuador el acento en la primera palabra, un acento que cambia todo. "Sí, estamos solos, profundamente solos, y siempre nos aguarda una capa de soledad todavía más profunda". Y jamás podrá arrepentirse de nada porque de la soledad uno nunca se arrepiente.


 

Banda sonora

"Y no voy a volver a escribirte cartas / ni voy a deshacer malentendidos / y no me voy a detener por nada / hasta que esté tan lejos / que parezca que no existo". ("Voy a por tabaco", Los Planetas).

martes, 23 de noviembre de 2010

De Luis Alberto de Cuenca

El imbécil

Era una criatura detestable
en el plano moral, un ser abyecto,
una abominación lovecraftiana.
No era tampoco guapa, ni atractiva,
ni graciosa, ni joven, ni simpática.
Era un montón perverso de basura.
Pues fuiste tan imbécil que por ella
dejaste a la que amabas y vendiste
tu alma en los bazares de la noche.

PD: deberías repetir mil veces Novel, el premio, se escribe con B.

Roth y los planetas

El hombre se empeña de una manera cada vez más demencial en hacer algo precisamente cuando no le queda nada más que hacer.

Estoy muriendo de pena
y tú no vienes a verme.
Te estoy pidiendo que vengas
y ni siquiera apareces.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Eva en su lecho de muerte

Al final no tenemos salvo nuestras propias historias:
la mía, apenas unos fragmentos en el Libro,
ni rastro de trama ni diálogo.
Pero una vez tuve un amante del que nadie se percató
mientras se deslizaba entre las páginas, por entre
las lista de engendradores y engendrados.
¿Se acordará él de nuestra juventud descarriada,
de los placeres a los que nos entregábamos
mientras Adán, el buen burócrata,
se ocupaba, incluso ya expulsado del Edén,
en nombrar las cosas?
¿Qué recuerdos nuestros tendrán nuestros descendientes
para los que nuestra historia es sencilla y ellos
los verdaderos protagonistas?

Desperté el primer día con Adán por compañero
y he intentado olvidar el confuso camino
que habría de seguir: los animales, al principio
asustados en el bosque, las terribles alas del ángel
moviéndose, la maldición del parto.
Y después los propios hijos,
amorosos a veces, inmisericordes otras.
Y de mí sólo hay una historia
para todos, una sola línea imborrable de principio a fin,
y el dolor y la lujuria, el amor o la muerte
son sólo subtramas, pequeñas distracciones.

Pero en lo que ahora pienso,
con esta amargura final de la edad,
es en cómo se acicalaba a sí mismo el jardín
con el aire suculento del verano, en cómo cada flor era
la esencia de su propio color, en cómo
hasta la serpiente sabía que tenía un papel que jugar
para que hubiese una historia.

(Linda Pastan en la Paris Review)

viernes, 19 de noviembre de 2010

Voa por tabaco (letra o al menos lo que se le entiende al J)

Voy a dejar de hacerte sufrir
Y volverme el polvo de los caminos
No vas a verme más por aquí
Hasta que se me olvide lo que has dicho

Y no voy a volver a escribirte cartas
Ni voy a deshacer malentendidos
Y no me voy a detener por nada
Hasta que esté tan lejos
Que parezca que no existo.

Voy a darte otra explicación
Estoy cansado de insultos y palizas
Me da igual si tienes razón
Me da igual lo que digas o lo que no digas

Voy a dejar marcado en el calendario
Con rojo la fecha de mi partida
Y voy a hacer lo que me de la gana
Y voy a olvidar que me necesitas

Y voy a levantarme de la cama
Y voy a esconderme por las (¿espigas? ¿espinas?)
Y me da lo mismo si esto no se acaba
Y ya puedes borrar esa tibia sonrisa.

Voy a por tabaco

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El nuevo tema inédito de Los Planetas.

La letra en un par de días, supongo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Creo que te voy a dejar (bueno, no sé)



Al amarte me siento inútil,
al amarte no me siento bien.
Al amarte me siento inútil,
al amarte no me siento bien.

Muy bien, muy bien.

Cuando te llevo al cine
no te gusta lo que ves.
Cuando te llevo al cine
no te gusta lo que ves.

Muy mal, muy mal.

No te gustan mis discos ni mi ropa,
no te gusta mi forma de bailar.
No te gustan mis discos ni mi ropa,
no te gusta mi forma de bailar.

Al amarte me siento inútil,
al amarte no me siento bien.
Al amarte me siento inútil,
al amarte no me siento bien.

Muy bien, muy bien.

No te gustan mis discos ni mi ropa,
no te gusta mi forma de bailar.

Muy bien, muy bien.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Carlos Edmundo de Ory (1923-2010)

En un café

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste más triste que un tintero
Triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste en las calles de mi raza
He vuelto a estar más triste que un quinqué
más triste que una taza

Estoy sentado ahora en un café
y mi alma late late
de sed de no sé qué
tal vez de chocolate

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde.


Descripción de mi esposa

Ella es mi escarabajo sagrado
Ella es mi cripta de amatista
Ella es mi ciudadela lacustre
Ella es mi palomar de silencio
Ella es mi tapia de jazmines
Ella es mi langosta de oro
Ella es mi kiosko de música
Ella es mi lecho de malaquita
Ella es mi medusa dorada
Ella es mi caracol de seda
Ella es mi cuarto de ranúnculos
Ella es mi topacio amarillo
ella es mi Anadiómena marina
Ella es mi Ageronia atlantis
Ella es mi puerta de oricalco
Ella es mi palanquín de hojas
Ella es mi postre de ciruelas
Ella es mi pentagrama de sangre
Ella es mi oráculo de besos
Ella es mi estrella boreal.

Banda sonora

"Después de diez años trabajando juntos, Limbo Starr y yo hemos decidido de mutuo acuerdo bifurcar el camino que llevamos recorriendo todo este tiempo de la mano. Quiero manifestar mi agradecimiento a David y Carmen por un trabajo que me ha permitido hacer música y grabar canciones de forma continuada y que siempre han desarrollado con pasión y esmero, y mi admiración por haber hecho crecer este sello siguiendo siempre sus principios de integridad, independencia y amor a la música y a los discos, un sello al que espero seguir vinculado en los tiempos venideros. Un beso a todos, nos seguiremos viendo en el Limbo y donde queráis."
(Nacho Vegas)

lunes, 8 de noviembre de 2010

Felipe Benítez Reyes

Si alguna vez sufres -y lo harás-
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.
Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras -y lo harás-
por alguien que te amó,
procura siempre acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
que no puedes pagar continuamente.
Y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.