sábado, 31 de julio de 2010

Judas, Shakespeare y el Premio Anagram de Ensayo

Todo es posible, mas sólo posible. Ningún documento nos ayuda a disipar la duda. (…) Los otros hablaron. El calló.
(Juan Bosch)
¿Qué esperar de un libro cuyo autor es un ex presidente de la República Dominica al que García Márquez, tras asistir en Caracas a un ciclo de conferencias suyo sobre el arte de escribir cuentos, siempre llamaría maestro y al que Pablo Neruda cita en “Versaionograma a Santo Domingo”? ¿Qué esperar de ese libro si el autor del prólogo es el celebérrimo juez Baltasar Garzón y esta publicado en una colección dedicada, en su mayor parte a la historia? ¿Qué esperar si además el breve volumen, apenas pasa de las ciento cincuenta páginas, se titula Judas Iscariote, el calumniado (Antonio Machado Libros, 2009)?
“La sentencia que decidiría la suerte de Judas Iscariote no sería necesariamente condenatoria para él. Probablemente, la carencia de pruebas solidas llevaría su absolución”, escribe Garzón. Y a eso, a revisar pruebas y testimonios, a releer las versiones de los testigos y sus contradicciones, es a lo que dedica precisamente Juan Bosch en este volumen en el que casi al final, reunidas las pruebas o, mejor dicho, la falta de ellas, aplica las mismas palabras a Jesucristo y a Judas: “La Ley manda que no se enjuicie a un hombre sin oírle y por lo menos se requieren dos testigos para acusarle”.
A mitad de camino entre la exegesis bíblica y la novela detectivesca, Juan Bosch reúne todas las referencias a Judas en los cuatro evangelios y en los Hechos de los Apóstoles (sólo textos canónicos para no ser acusado de parcialidad), y procede a leerlas como si fueran pruebas presentadas por los testigos en un juicio. Sin forzar ninguno de los testimonios Bosch, respetuosísimo con los personajes con los que trata, se limita a señalar contradicciones, declaraciones difíciles de aceptar, argumentando la causa de su incredulidad, y propone lecturas diferentes de los testimonios sin proponer culpabilidad o inocencia salvo por, precisamente, la falta de pruebas y las diferencias entre los diferentes testimonios.
Judas Iscariote, el calumniado puede leerse de muy diversos modos. Hay quienes abrirán el libro como un acercamiento forense a un caso cerrado hace tiempo que vuelve a reabrirse, interesante, sobre todo, por el polémico tema tratado. Otros, simplemente como una novela sobre otra novela, escrita a cuatro manos, en la que no todos los escribanos coincidieron al narrar los hechos. Otros, simplemente, como una curiosidad ligera. Pero, sea cual sea el modo, siempre queda en el lector ese regusto agridulce de que la verdad, al fin, no está en ninguna palabra.
“Jamás dramaturgo alguno hubiera podido concebir y realizar drama parecido al de la Pasión. (…) Sin embargo, en tan grandioso drama el contorno de Judas resulta falso. ¿Por qué? No hay sino una respuesta: Porque Judas no actuó como se nos ha dicho”.

Shakespeare sobre la ley Arizona
"¿Es que un judío no tiene ojos? ¿Es que un judío no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no se alimenta de la misma comida, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos?, Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos ultrajáis, ¿no nos vengaremos? Si nos parecemos en todo lo demás, nos pareceremos también en eso. Si un judío insulta a un cristiano, ¿cuál será la humildad de éste? La venganza. Si un cristiano ultraja a un judío, ¿qué nombre deberá llevar la paciencia del judío, si quiere seguir el ejemplo del cristiano? Pues venganza. La villanía que me enseñáis la pondré en práctica, y malo será que yo no sobrepase la instrucción que me habéis dado." (“El Mercader de Venecia”)

Banda sonora
“La situación dramática de la ‘llamada desesperada a la puerta’ puede verse de manera literal en algunos poemas de Propercio o Tibulo, pero en buena parte de los casos esa puerta es sólo una metáfora y la lamentación resuena en otro lugar. Así en Los planetas: a veces el amante acude donde la pareja perdida, como en ‘Qué puedo hacer (‘he pasado por tu casa veinte veces’); otras, recorre los lugares de la memoria emocional compartida (‘siempre voy al Amador por si apareces / pero nunca vas’, en la misma canción; ‘los bares de siempre / donde quedaba contigo’, en ‘Un buen día’). Siempre es el hombre abandonado quien toma la voz cantante y cuenta el tiempo a partir de oposiciones tajantes: santos y demonios, parque y pesadilla, valles y desiertos. El discurso es extremista, es un sostenido sollozo narcisista donde no hay lugar para las razones del otro, pero así era la poesía latina y así es el rock: una energía incontenible, santa indignación por el dolor penetrante del amor despreciado” (Eloy Fernández Porta, €®O$. La superproducción de los afectos, Premio Anagrama de ensayo 2010).

jueves, 22 de julio de 2010

miércoles, 14 de julio de 2010

Libertad de expresión y blogs(II)

Pero con lo que mejor me lo pasé fue con los comentarios (¡¡¡¡806!!!!) que son de todos los colores y tipos habidos y por haber. A continuanción una selección (y con el último totalmente de acuerdo, una selección casi perfecta).

Para lo que "no hay cojones" es para decir que por fin un grupo 'indie' se ha colado en la memoria colectiva de un país (ya era hora) donde, durante la última década, el 'pastel musical' se lo han repartido entre Operación Triunfo y sucedáneos, dos grupos de masas (La Oreja de Van Gogh y El Canto del Loco) y el eterno revival de la Movida.+Si busco "creatividad musical", desde luego entre mis prioridades no estaría el último disco de Los Planetas.+El problema de hacer "crítica musical" en España es que deshecharías casi todo que no tenga que ver con el flamenco. Y la crítica es en casos contados rigurosa. Lo demás es una 'opinión adelantada' de alguien al que sí le gusta la música, como al Sr. Quico Alsedo, y que se ha molestado en conocer y reconocer su Historia a través de discos y grupos.Por eso, no creo que sea valiente decir que Los Planetas llevan 10 años cantando lo mismo. Eso ya lo sabemos todos, ellos y nosotros.Fdo. Una compañera del gremio periodístico-musical.
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A mí lo que más me llena de pena y tristeza es que todavía exista gente como tú, Quico... Y no es porque hayas dicho todo eso de Los Planetas, de haberlo dicho de cualquier otro grupo pensaría igual. Es por la manera de decirlo. Una crítica puede ser buena o puede ser mala, pero siempre debe ser desde el respeto. En este comentario podría haberme limitado a insultar, como tú haces. Pero de ser así me estaría pareciendo a ti y eso me aterra.
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Este blog es una maravilla. Me encanta leer a alguien "independiente de lo independiente" Ya está bien de vender mierdas refugiados en la capullada de que "es indie" o "alternativo" o que es "de autor"El bien y el mal no están subordinados a epítetos de ese tipo.Gracias por todo.
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Eres bastante triste amigo Quico, seguro que no tienes ni puta idea de música, como periodista ya vemos que eres nefasto, lo mas triste es que seguro que has echo esto para darte a conocer y lo has conseguido, has optado por el camino mas corto , aunque esto tiene una desventaja ahora tienes a cientos de personas en contra y eso no mola, te deseo mucha suerte y espero que mueras pronto.
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no tengo la culpa de que te duela el alma, no tengo culpa ninguna de que te fumes plata..... A veces me pregunto de quien será el fantasma, que te ha tapado los ojos para que no veas nada... para que no veas nada.
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Si un grupo no evoluciona y no cambia, se le machaca por hacer siempre los mismos discos. Si un grupo intenta abrir su abanico y experimentar con nuevas vías para su música, se le recrimina que no haga canciones como en el pasado. Si se le añade una voz femenina, se convierte en Pimpinela. Si no, no se le entiende. Que los Planetas nunca fueron fáciles de escuchar? Nunca, ni al principio ni ahora. Que cuanto más los escuchas, más te gustan, siempre, al principio y ahora. Menos mal que Jota sigue tomando las sustancias que sean y que le hacen escribir esas canciones. Más le valdría a algún crítico dejar de tomar tanto Gatorade que revoluciona demasiado a su neurona provocándole una hiperactividad que se traduce en verborrea barata
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Por fin encuentro un artículo donde se resume toda la mierda que rodea a este grupillo de pop. Gracias, de verdad.
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Calvorota, tu madre sigue haciéndolo gratis a quien presenta la cartilla del paro?Con 4.500.000 parados se la va a escocer un poco.
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No sé que està peor en España, la música o el periodismo musical tipo Chinchan (me aburre/no me aburre, me gusta/no me gusta
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Tranquilos indies militantes, no pasa nada, peor sería si subieran el precio de las converse o las gafas de pasta, ¿no?
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Lo primero de todo me gustaría escribir esta respuesta como usuario NO ANÓNIMO, pero no tengo muchas ganas de registrarme para contestar simplemente a un maleducado, inculto-musical y por que no decirlo amargado redactor... Se nota desde tu primera palabra que jamás has entendido la esencia de los planetas y claro como buen oveja de rebaño lo primordial es destrozar y menospreciar lo que no entiendes y lo que nunca vas a entender ¿no?, perfecto... demuestras toda tu inteligencia en este absurdo escrito...Supongo que lo único que buscas es un poco de fama y polémica por que tu cerebro no te da para conseguirlo con méritos propios y con buenos artículos... en fin... no voy a dedicarme a realzar a los planetas por que no es necesario... solo pido un poco de respeto y educación, en fin.
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Nunca me gustaron los Planetas. Pero cuando escuché La leyenda del Espacio me fascinaron. Me considero un gran aficionado al flamenco. Y cuando me refiero a flamenco me refiero a ese arte del que la gran mayoría de la gente no tiene ni puta idea y opina. Su último disco es malo de solemnidad. Sin embargo, Sr. Salcedo, usted no tiene ni idea de lo que es creación. Sugiriendo que Los Planetas cambien de camello, no dice absolutamente nada. Critique bien, por favor. Vaya directamente a la música y no relacione a los artistas con drogas varias. Usted no es artista. Es un crítico. No más. La leyenda del espacio es un disco del que quizás se hable dentro de muchos años como un fabuloso experimento. Le recuerdo que La leyenda del tiempo de Camarón fue denostado y machado por colegas suyos y mire. Creo que ha estado muy acertado en el concepto rebaño lector-oveja. Todo se vende. Como dijo Luis Buñuel a un periodista-crítico una vez: Yo lo he hecho. ¿Y usted?
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Ole tus huevos campeón, nunca había visto una critica tan crítica, igual no es lo que piensa la gente pero dices las cosas como te parecen , de nuevo te digo que ole tus huevos , así deben ser los periodistas honestos y decir las cosas sin tapujos
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Genial Quico, las cositas claras, así da gusto leer una crítica
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Quico, como mínimo, un poco de respeto tanto a este grupo como al cualquier otro. Se nota cierto resentimiento por tu parte hacía ellos.El día que TÚ seas capaz de hacer lo que ellos han hecho podrás criticarles, por el momento, como no has demostrado nada, ten respeto.
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Algunos piden respeto porque les gusta Los Planetas pero bien que se rién cuando critican ferozmente a otros a los que detestan y ahí , ¿donde esta el respeto? Como se nota cuando a uno le tocan su corazoncito, ¿eh? +Cierto que este disco suena como los otros, que las letras siempre parecen las mismas, que las guitarras suenan igual, que Jota no sabe cantar pero aún así... me gusta este disco.
UUUUUUFFF, menos mal!! Por un momento pensé que LOS PLANETAS iban a ser mainstream... Me los quedo "pa mi" solito, que no mola que te guste a ti y cuatro millones de plastas más!!
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Independientemente de que esté más o menos de acuerdo con esto, me gustaría decirle al señor Quico Alsedo que Los Planetas son un grupo de música que se gana la vida honradamente cantando, y que por lo tanto merecen un respeto y que las críticas se centren en el "campo musical". Todos esos chascarrillos hacia el derretimiento del cerebro de J, los millones de rayas (a los que saca mucho partido), los lectores-oveja... solo son ocurrencias fuera de sitio y de mal gusto, para llamar la atención. Por cierto, semejantes gracietas se me ocurren a mí también, realmente este es un oficio más fácil que el de compositor de canciones. Te sentirás un gran tío por meterte con Los Planetas.
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Yo llevo escuchando a los planetas desde que iba a la facultad.. y tengo 33 años, he ido a prácticamente todos los conciertos que han dado en Madrid, y recuerdo cuando en la Riviera éramos 4 los que les conocíamos y nos desgañitabamos con la Copa de Europa...
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Encuentros con entidades es el último disco de Los Planetas que tiene algo (2 canciones) a parti de ahi.. sequía. Y aunque la sombra de los granadinos es larga en el panorama indie nacional cabía esperar más de ellos, más que nada porque ya tocaron el flamenco en su anterior disco con sus Alegrías del incencio. Yo no me atrevo a culpar a las malas drogas, ni al vino peleón... eso son excusas para cuando te levantas al lado de un troll que la noche anterior te parecía la "Chiffer". Me parece, y es una humilde opinión de seguidor incondicional de muchos años, que lo único que ha pasado es el tiempo. Estáis viejunos chicos.
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Fantástica la crítica, me ha parecido muy valiente el decir las cosas claritas ya que seguro que vas a tener montones de "fanboys" atacándote. Ánimo frente a ellos porque tu opinión a mi me ha parecido sincera y verídica. Hace ya muchos años mi entonces novio me ponía Los Planetas emocionado perdido y yo pensando "pero si esto es una mierda, que leches está diciendo ese tipo? Que se saque el chicle de la boca por favor". Claro, resultó que el novio valía tan poco como el grupo en cuestión. Afortunadamente la patada se la di a tiempo y creo que eso es lo que le ha faltado a este grupo, que le demos la patada fuera del panorama musical ya de una vez y pongamos a artistas que realmente se lo merezcan.
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Estimado Quico. Nunca he sido fan de Los Planetas, pero de entre sus canciones tengo 5 favoritas y te puedo asegurar que no son la misma. No conozco tu nivel de estudios en crítica, del mismo modo te recomiendo que no es necesario el empleo de palabras mal sonantes para dar credibilidad y fuerza a tus palabras. Tu artículo, lejos de decirme algo que ya se hace años, te reafirma como seguidor herido de éste grupo.
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Después de leer esta crítica he vuelto a escuchar algunas canciones online y son horrorosas. Es solo mi opinión, pero son una especie de villancicos arrastraos con una voz que aburre a los muertos. Y no es que haga falta que los títulos y portadas tengan ningún sentido, pero el sinsentido de esta "opera egipcia" va más allá de lo normal. Porque opera y porque egipcia? Que despropósito.
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anodino y previsible, supongo que has leído lo que escribes, y supongo que sabrás las veces que has escrito algo así.... cuantos discos iguales tienen ac/dc, sonic youth, mark lanegan, cuantas veces hace messi la misma jugada.... cuantos pinchos de tortilla te has tomado en el mismo bar.... lo mas triste es q no te das cuenta y caíste en la trampa, otra vez más los del sacromonte lo consiguen gracias a gente como tu!!! tómate un respiro....a poder ser que sea anodino!!
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Me parece un artículo sensacionalista digno de un blog de poca monta, no he escuchado el disco de los planetas, pero cada vez que voy a leer algo en este blog me encuentro un crítica pésima sobre un grupo (ni si quiera un disco), cuando tengas un buen grupo que alabar, por favor dínoslo, estoy harto de saber lo malos que son los grupos que escuchas.
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joder por fin alguien que coincide con mi opinión de que este grupo es un coñazo infumable
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Pues a mi me gustaban en el 98 y me siguen gustando ahora, La leyenda del Espacio me pareció acojonantemente distinto a todo lo que habían hecho hasta entonces, soy ya mayorcito y siempre tienen un hueco en mi mp3. Que a veces han repetido formatos?, seguro, como todos los grupos, pero seguro que aburren menos que tu. Sal un poco mas, empápate de cultura musical y a lo mejor resulta que descubres un mundo nuevo, puede que hasta mejore la calidad de tus críticas, quien sabe.
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Joder, ahí le has dao! Creo que Los Planetas son patéticos, así que estoy de acuerdo 100%. Por cierto, abre el paraguas porque te van a caer chuzos por todos lados macho, este es el típico grupo de fan-áticos que no aceptan una crítica a su grupito.
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Me parece muy irresponsable la alusión tan frívola a las drogas. En un artículo de opinión, en un blog y en cualquier parte.
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Joder con el calvorota, como se sobra. Porque si les llamas drogadictos con tanta libertad a ti se te puede llamar calvorota ¿no? y no es un insulto, me remito a lo obvio.
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Tu crítica hubiese estado aceptable (se puede estar o no de acuerdo con ella) de no ser por lo que comenta uno de los lectores con el que estoy en total acuerdo "algo de saña muy poco profesional que desmerece lo arriesgado de la opinión". Podrías haber dicho lo mismo sin parecer que te han quitado a la novia. Una crítica nada elegante
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Mi hermana pequeña

De viaje
La caja del diablo
David y Claudia
La playa
Segundo premio
Toxicosmos
La copa de Europa
La guerra de las galaxias
Un buen dia
Santos que yo te pinte
San Juan de la Cruz
Corrientes circulares en el tiempo
Ya no me asomo a la reja
El canto del bute
No se como te atreves

no hace falta decir mas...

martes, 13 de julio de 2010

Libertad de expresión y blogs (I).

La siguientes líneas están sacadas directamente de un blog sobre música (????). Cada quien es libre de opinar como se quiera (hasta de Los Planetas), pero cuando uno se lleva se aguanta. Este post recibió en apenas unos días 806 comentarios de los que mañana subiré algunos.
"Los Planetas debieron disolverse hace ya muchos años, quizás una década. Concretamente cuando se disolvió su cerebro, lo que probablemente acaeció por escribir siempre la misma canción y no (sólo) por su amistad con determinadas sustancias.
Su ídolo Syd Barret se quemó la sesera con LSD. Los Planetas siguen poniendo cara de mala persona como nadie, pero han preferido hacer siempre la misma canción como camino a la inanidad. Ahora han llegado a su destino: 'Una ópera egipcia' es una brasa en que todo suena igual de anodino y previsible. Un coñazo pseudoflamenco de nulo pellizco. Y ya van demasiados. Un poco de dignidad y menos arrastrarse, Jota.
No hay nada menos gracioso que oír el mismo chiste 20 veces; Los Planetas lo llevan contando 1.000. Los engañabobos de las revistas de tendencias se esfuerzan en camelar a sus rebaños de lectores-oveja, pero los granadinos llevan demasiado tiempo de espaldas a la inspiración y no hay cojones a decirlo. Son la prueba muriente de la anorexia del panorama.
Ahora vamos a destrozar el disco como se merece. La primera es una horterada medioprogresiva de juzgado de guardia. La segunda es la típica canción plana de Los Planetas, una sucesión de acordes sin más y la voz doblada: sólo machacar el tema 10 ó 12 veces le podría aportar, por pura pesadez, algo de emoción. En general, así funcionan sus discos desde 1998: primero aburren y sólo repetidas escuchas generan algún tipo de, en fin, apego casi siempre generacional.
El single con la tal Bien Querida (una chica muda con canciones interesantes) es una balada tuna que lleva a Pimpinela al indie. La única que tiene un pase, 'Romance de Juan Osuna', es puro plagio kraut-rock. Florent grabó todas sus guitarras en 1995, en una tarde, y vive de ellas desde entonces.
Y lo del flamenco vamos a dejarlo, porque si fusionarlo con rock es convertir su riqueza de aromas, tonos y colores en un desierto de emoción plana y vacía, pues nada, cojonudo. 'La leyenda del espacio' sólo se sostenía por sus texturas. 'Una ópera egipcia' ni eso: suena a lata. Es que no tiene ni un pase: si fuera el primer disco de un grupo nuevo, no necesitaríamos un segundo.
Quizás ahora, tan lejos de la imaginación, Los Planetas deberían dejar la cadena de montaje de canciones clónicas y drogarse un poco más. Jota, cambia de camello, haz el favor. Que sean cinco millones de rayas, ¿no?"

lunes, 12 de julio de 2010

Sobre el ego e Internet (entrevista con Llicuia Ramis en ABC)

Un joven «fotologuero» al que le cae una bolsa de basura en la cabeza. Una periodista obsesionada con Facebook que para dar una exclusiva revisa esa basura y encuentra una factura a nombre de una mujer. Una «negra» escritora de libros de autoayuda que ve peligrar su anónimo estatus en Google cuando es acusada por una reportera de tirar sus desechos desde un departamento en el que ya no habita.
Sobre estas insólita trama navega «Egosurfing» (obsesión de buscar el propio nombre en internet para comprobar la ciber-popularidad) de la periodista mallorquina Llucia Ramis, libro ganador del premio Josep Pla, traducido al castellano por la editorial Destino. Tras recorrer las vicisitudes de los treintañeros en «Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys», la joven narradora vuelve a reflexionar en su segunda novela sobre la «generación Ikea», en un lúcido intento de explorar los límites de una neo-vanidad que no sólo es cibernética.
—¿Cómo surgió «Egosurfing»?
—Me apetecía escribir un libro sobre cómo internet ha cambiado las relaciones entre las personas. Ya no se trata de la rapidez, ahora es la inmediatez, el estar siempre localizable. Me pregunto por qué si tenemos todo al alcance de la mano estamos más insatisfechos y nos sentimos tan perdidos. Creo que es porque queremos que nos busquen. Estamos pendientes de nosotros mismos, no de los demás.
—¿Somos narcisistas patológicos, como señala en su libro?
—Hemos pasado del individualismo al egoísmo y del egoísmo al egocentrismo. Ya no hablas con otra persona para conocerla sino para mostrarte, para enseñar lo guay que eres. En internet hacemos continuamente publicidad de nosotros mismos porque somos más exhibicionistas que voyeurs. Facebook es una colección de titulares, todo el mundo quiere ser el más ingenioso. Y si no consigues reacciones te sientes frustrado.
—Veo que es bastante popular en Facebook, tiene 1.197 amigos...
—(Lanza una carcajada). Iba a cerrar la cuenta, pero es que en Facebook hay trampa. Porque cada vez que te dicen algo bonito te lo crees. Con la novela anterior, algunos hombres me escribían al correo electrónico para decirme que les había gustado la novela, yo les contestaba y ellos consideraban que eso ya era una amistad. Entonces pensé que si me abría una cuenta en Facebook iba a saber de donde venía la gente. Ahora tengo un friki-fan que me envía de 20 a 40 e-mails al día.
—¿Después del éxito de su novela, se ha convertido en una egosurfer?
—Soy cero egosurfera. Pero muchos sí lo son. El otro día leí que de 25 a 50 millones de personas hacen egosurfing al día. Aunque buscando mi nombre he encontrado que me atribuyen la vida de Cristóbal Serra, un escritor mallorquín de 88 años. También vi en un blog la foto de una chica acostada con un extraterrestre que decía: «Llucia y su nuevo novio». Y yo contesté: «No me parezco a ella ni en pintura pero él sí que se parece a mi ex».
—¿Le preocupa el tema de la intimidad en internet?
—Lo que veo es que los jóvenes de menos de veinte años no tienen ningún concepto de intimidad, no saben lo que significa. Mi prima, por ejemplo, colgó una foto en Facebook haciendo topless.
—¿Es sintomático que a uno de sus personajes le caiga una bolsa de basura en la cabeza?
—Le pasó a un profesor mío y siempre me llamó la atención porque el tipo hizo la denuncia a través de la factura que encontró en la basura. Lo gracioso es que después de que se publicara el libro, mi redactora jefe me preguntó cómo sabía que a ella le había pasado eso. ¡Qué casualidad! Desde ese día tengo la teoría de que en Barcelona llueven las bolsa de basura.
—¿Cómo es tener treinta años hoy?
—Los que rondamos los treinta años somos una generación que nacimos con todo dado y que creemos que nos lo merecemos. Tenemos estudios, idiomas, hemos viajado. Somos una «burguesía low-cost». Vamos a la India aunque vayamos en carreta. Estamos muy preparados, pero nos incorporamos tarde al mundo laboral. Y entonces tenemos treinta años como si tuviéramos veinte pero con la crisis de los cuarenta. Llegamos a esta situación muy desestructurados, sin familia propia, las parejas duran lo mismo que los pisos de alquiler. Todo dura muy poco. Es una provisionalidad que se alarga demasiado, una angustia que no sabemos cómo canalizar.

viernes, 9 de julio de 2010

Un poema de Selima Hill en The Guardian

Veo a la mosca,
atraída por mis heridas,
obstinada
rompiendo mi red;
y cuando la mosca
se marcha de puntillas
fuera de la vista
veo el perfil distante de mi madre
que siempre se protege
a sí misma en ella misma.

I watch the fly,
attracted by my wounds,
obstinately
quartering my net;
and when the fly
tiptoes out of sight
I watch the distant outline
of my mother
who likes to keep herself
to herself.

miércoles, 7 de julio de 2010

El pulpo nunca se equivoca


a. confía en los hados.
yo soy más de hechos.
pero en fin, el pulpo y los futbolistas estuvieron de acuerdo esta vez.

martes, 6 de julio de 2010

La crítica de libros inexistentes no es una invención de Lem
(Stanislaw Lem)
Nada o la consecuencia no sólo es el primer libro de Solange Marriot, sino también la primera novela que haya alcanzado el límite de las posibilidades en el arte de escribir. No por ser una obra maestra de la belleza: la llamaría, si me apremiaran, una obra maestra de la honestidad”.
Esa novela, nunca escrita por la autora francesa, es una de las quince reseñas que crea Stanislaw Lem, en Vacío Perfecto (Impedimenta, 2008). La apuesta, como el mismo explica en una introducción a su propio libro, no es nueva y cita a Borges y Rabelais. Pero lo extraño es que viene de un autor al que siempre se le ha etiquetado dentro de la llamada “ficción especulativa”, y ahí merecería estar aunque sólo hubiera dado Solaris o sus cuentos, tan filosofía y humanismo como ciencia ficción, sobre el piloto Pirx.
Como en el resto de su obra, desperdigada y descatalogada por Bruguera y Minotauro, la importancia, más que en el contexto, también importante, debe ponerse en lo que se cuenta, en el trasfondo personal, filosófico e, incluso, ético, de lo propuesto. En Vacío Perfecto, además, para darle otra vuelta más a la creatividad, lo narrado corresponde a una realidad que ni siquiera existe, a una realidad inexistente pero sin la cual las reseñas no existirían y que hace a la crítica sobre este libro dividirse en dos: los que consideran a los nada breves apuntes sobre las obras un conjunto de argumentos a realizar y los que los toman como excusa para una serie de reflexiones y divertimentos.
“Joaquim Fersengel subraya que conoce la infamia de la quema de libros y bibliotecas enteras. Pero los autos de fe organizados en el transcurso de la historia eran infames porque eran retrógrados. Todo depende de la posición desde la cual se ordene la quema. Él propone un auto de fe curativo, progresista y salvador, y, puesto que Joaquim Fersengel es un profeta consecuente hasta el extremo, aconseja en su último párrafo que en primer lugar sea destrozada y quemada su propia profecía”.
Párafos como el anterior dan cuenta perfecta del libro de Lem que lleva todas “sus” “historias” hasta los límites, posibles imposibles, de la lógica y la lectura. Se trata de no sólo un juego o una demostración de habilidad literaria. De lo que se trata es de un ejercicio de exploración narrativa. Pero una exploración que no se detendrá sólo en el juego, como artificio posmoderno, aunque mucho de ello hay como lo hay en Borges que viene a la memoria una y otra vez durante la lectura del libro, sino en una verdadera exposición de las fronteras entre la mente y la letra, entre lo pensado y deseado y lo hecho, entre la escritura y la lectura, entre la creación y la recreación.
Y, por si no quedará clara la intención misma que hay en la construcción del libro, en su orden, en sus irrealizables propuestas, como una última ironía, Lem, esta vez disfrazado de físico recibiendo el premio Nobel cierra su magistral libro con las siguientes palabras: “De modo que si las cosas no son aún como tú dices, tal vez se trate de un plan; ¿un día, a lo mejor, ésta será la realidad? Deseo terminar mi disertación con las frases no del todo escépticas, de mi profesor. // Majestad, señoras, señores, muchas gracias por su atención”.

Drakontos
Bajo ese nombre, y con la apostilla de “el guardián del conocimiento”, nació, apareció, hace apenas un mes un librería nueva en Aguascalientes. A simple vista el caminante la puede confundir con una librería cualquiera porque no ostenta un gran cartel anunciando el negocio ni está demasiado preocupada por la decoración interior. Y eso, precisamente, porque su interés, como el del lector, son los libros. Lo asombroso es que, al fin, están, y casi al mismo tiempo que en los boletines de novedades, todos esos libros que hasta ahora en nuestra ciudad sólo existían a través de la compra en línea. Ahora cualquiera, antes de arriesgarse, y quinientos o seiscientos pesos son bastantes como para comprar a ciegas, puede tocar y ver el libro. Unos cuantos ejemplos: los Cuentos Completos de Clarice Lispector en Siruela, Literatura del siglo XX y cristianismo de Moëller en Gredos, un Hamlet ilustrado, Barthelme en Sexto Piso España, Ann Beattie y Robertson Davies en Libros del Asteroide, todo Flann O’Brian. La lista podría seguir y seguir, pero el bolsillo es siempre menor que el deseo. En fin, un mundo de libros de esos que no se ven, que no se veían, habitualmente en Aguascalientes.

Banda sonora
Atmósfera letal de gases venenosos, / aurora boreal en el cuadrante 8, / teletransportación, usad vuestros poderes, / decidle a los demás como tiene que hacerse. // Sorteamos bien algunas emboscadas, / pero otras veces no, y sufrimos bajas. / Esto es para ellos, que tanto nos odiaban, / sabed que vuestras armas no lograron nada. (“Política celestial”, Los Planetas).