lunes, 15 de junio de 2009

Preparando Ícaro

Algo asombroso, un niño que caía de los cielos,tenía adónde ir y prosiguió su viaje imperturbable.
(W. H. Auden)


La verdadera historia de Ícaro comienza donde terminan las leyendas.

El joven fugitivo es rescatado de las aguas. Una mujer lo viste, lo alimenta. Comienza a amarlo. El sólo sabe su nombre. No recuerda quién es. Pero, en su amnesia, profetiza lo que vendrá, lo que dirán de él. Ícaro ama, cotidiano, a la mujer que lo salva. Es feliz y sueña con la felicidad de una vida juntos y para siempre.

Alguien llega. Ella sí tiene memoria. Pero sin nombre. Con un destino más alto para ella y para Ícaro. No le promete la felicidad sino la búsqueda, una búsqueda que hará que Ícaro recupere poco a poco el recuerdo de lo que fue y lo que debe ser.

Ícaro piensa. Ícaro duda. Ícaro actúa. Para siempre y un día más. Hasta un final inevitable. Imperturbable.
(Diez minutos después: ¡¡¡¡Actuaré en cine!!!! Bueno, pondré la voz en off de un personaje español en una cosa de la que me acaban de dejar el guión y se llama "Hotel Kafka").

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